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sábado, 27 de febrero de 2010

La claridad

 [Imagen: Rosetón de La Colegial de Sta. María - Talavera de la Reina © A. C. G.]


La claridad no viene de la llama
que el sol engendra,
ni del color del cielo transparente
en la mañana clara,
no viene de la luz, aunque se crea
que la luz es principio de toda claridad.
La luminosa transparencia,
la claridad sonora que recibo,
me llega del fulgor de tu mirada:
cima de amor que en el amor se funda.

viernes, 26 de febrero de 2010

Y pasa

 [Imagen: Puente 'Romano' sobre El Tajo, en Talavera de la Reina   ©   A. C. G.]

 
Vuelvo la mirada al río
—que hoy se parece al río de mi infancia—
y me acuna el temblor de su corriente,
oigo su rumor de agua,
su cuerpo de cristal sucio y lodoso
bajo los puentes canta,
y arrastra troncos y se traga orillas
desde un ayer que clama en sus entrañas.
Y lo miro y lo miro, convencido
de su fugaz estampa,
seguro de que pronto, cuando el cielo
clausure lluvias y de nuevo salga
el sol, abrasador, a escena,
y otros campos con sed vuelvan la cara
a este río, que es todo poderío
buscando su mañana,
volverán a zaherirlo sin remedio
y a enmudecer su música, que mana
desde un tiempo que viene de muy lejos,
pero que en estos tiempos ya no basta.
Hoy miro el río escrito en mis pupilas.
El río me mira sin mirar. Y pasa.

Esa loca... (mensaje del autor)


Recibo hoy una carta de mi amigo Jesús Cobo, en la que agradece la reseña que hace unos días, en este foro, hice de su libro, Esa loca...

Me dice, además, que si hay alguien interesado en leer el libro, puede pedirlo a la siguiente dirección:

Jesús Cobo 
Apartado de correos, 247
45080 - Toledo

y él se lo remitirá gratuitamente (mientras le queden ejemplares)

Considera, sin embargo, que no le parece oportuno que muestre más poemas del libro, pues el poemario perdería su unidad.

Si alguien se anima a pedirlo y lo lee, me agradaría que comentase su opinión en esta bitácora.

jueves, 25 de febrero de 2010

Un resquicio de sol

[Imagen tomada de Google: El blog de Juanjo Gabiña]
 


    ¿Quién habla de victorias? Sobreponerse es todo.

                                                            R. M. Rilke

¿Quién dijo abrir las puertas del Parnaso?
Aprender a vivir. De eso se trata.
Y al escribir, aprendo, cata a cata,
verso a verso. Y camino, paso a paso.

Porque quizá vivamos siempre al raso,
hice del verso carne de fogata:
candela que ilumina y no arrebata
y un refugio de luz frente al fracaso. 

Hoy, que vuelvo a buscarme en esas huellas
que en las páginas quedan esparcidas,
sólo veo moscellas de moscellas:

voces, ecos, palabras confundidas;
y alguna vez, surgiendo frente al frío,
un resquicio de sol que sé que es mío.

miércoles, 24 de febrero de 2010

A solas y a deshora


[Imagen: "A solas y a deshora"   ©   A. C. G.]


Sumamos luz y sombra,
victorias y derrotas,
amores y desdenes,
los gozos y las dudas, la esperanza
y un largo etcétera de sentimientos
a la cadencia interna de las voces,
al cálido panal de las palabras;
y escribimos poemas a deshora
y a solas con nosotros.
Luego leemos la caligrafía
que dejamos dispersa en los cuadernos,
y solemos tachar, porque parece
que lo que allí está escrito no nos vale.
Otras veces ocurre —aunque muy pocas veces—
que aquello que escribimos —y leemos
ahora— nos sorprende;
viene desde una voz desconocida
que, aunque es la nuestra, nos resulta ajena.
Y puede, entonces, que pensemos
que aquellos pocos versos tienen vida,
que nos hablan, al margen de nosotros,
y aprendemos en ellos.
Nos enredamos muchas veces
en mil disquisiciones que conducen
por callejas confusas a la nada.
Pero a pesar de esto, siempre estamos
dispuestos al camino:
el mismo que ahora hago mientras libo
del corazón arcano del silencio.

Y acabado el poema, definido
su lugar en la página —y su cuerpo—,
después de ese coloquio con sus voces
que nos despeja dudas
respecto a nuestro afán y a quiénes somos,
¿qué hacer con su armadura, qué destino
darlo, en qué botella
lanzarlo a los océanos del día?

Pacientemente, aguarda
una mirada nueva que lo acoja,
lo rehaga, lo adopte a su manera,
porque, ya para entonces,
nosotros rastrearemos nuevas luces y sombras,
victorias y derrotas,
amores y desdenes,
gozos y dudas...
                           y una vaga esperanza.


Siempre el mismo viaje. Y siempre nuevo.

martes, 23 de febrero de 2010

El pájaro que asciende

 [Imagen: "En los Arribes de Duero" ©  A. C. G. ]



Aquí dejo el poema con el que colaboro en El Cobaya:
 

EL PÁJARO QUE ASCIENDE se diluye
en un punto de luz: sílaba abierta,
instante detenido
en donde se concentra el universo.
Así también mis horas
—aves que vuelan mi soñar y cantan
el ser de mi canción— se desvanecen
en la llanura azul, de la que el tiempo
es único monarca.
                             La materia
del ave que me anida, repartida
en cada gesto mío, en cada acto,
se va desmigajando según crece
mi propio desvivir; mi vida misma.

Pues acaso seamos sólo un signo
destinado a ascender, a ser espacio,
ingrávido fluido,
comunión con la luz, o levedad.
Por eso, cuando todo
se reduzca y concentre en un punto de luz,
cuando quede tan solo
de mi paso el vacío;
en esa extensión única
que es un punto de luz, inabarcable,
que alguien alcance a situar mi nombre,
la voz que me sostiene,
las horas que ahora lleno
con la lenta canción de cada día;
que alguien, en suma,
sume mi propio discurrir al suyo,
lo colme de sentido mi sentido,
y sepa que el silencio
también puede poblarse de armonía,
de una música exacta, impronunciable,
que llega al corazón.

De esta manera, ya pájaro en la luz,
sabré que todo
—la amistad, el amor, la voz, el sueño,
el corazón latiendo desbocado,
las noches, el desvelo,
la callada inquietud por el futuro—
tuvo exacta razón y fue respuesta
cálida,
           firme,
                      afín
                              a mi propio volar.

lunes, 22 de febrero de 2010

El Cobaya



Hace unos días me llegó el número 18 de la “Revista Cultural El Cobaya”, editada por el Ayuntamiento de Ávila y dirigida por la sabia mano del poeta José María Muñoz Quirós. Dedicado a Mariano José de Larra y Vicente Aleixandre, cuenta con interesantes artículos en torno a ambos autores, un largo poema del propio Muñoz Quirós, “El naufragio invisible: Larra”, y un “Homenaje poético a Vicente Aleixandre”, en el que colabora un largo rol de poetas, entre los que destacan Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca, Pablo García Baena, Ángel García López, Joaquín Benito de Lucas, Guillermo Carnero, Jaime Siles, José Pulido y un largo etcétera, en el que se me incluye. La revista se cierra con la reproducción de un poema autógrafo de Aleixandre, “Agua del mar”, fechado en 1940 (inédito), y con un soneto del propio poeta, “Despedida”.

Desde aquí, quiero agradecer públicamente tanto a José María Muñoz Quirós como al amigo Pepe Pulido su invitación a participar en este doble homenaje, al tiempo que les transmito mi sincera felicitación por la labor divulgativa que desarrollan a favor de la poesía, no sólo con esta excelente revista sino también mediante la realización de lecturas, recitales, grabaciones y otros actos de singular interés.

domingo, 21 de febrero de 2010

Plagio


[Imagen: Cerámica de Talavera]

Posiblemente, lo que escriba ahora,
sea sólo un plagio que contra mí mismo
esbozo nuevamente por enésima vez.
Ya ves, escribo
con más o menos maña, con más
intensidad o más pereza,
pero siempre, a la postre,
para decir las mismas obviedades:
entre ellas —y no es una cualquiera,
te aseguro—, decirte que te quiero
y que no entiendo el mundo sin la magia
que tú fabricas de pequeñas cosas;
que no lo entiendo sin amanecer
sabiéndote a mi lado cada día;
que no lo entiendo sin tu risa,
que espanta mi tristeza con su luz.
Posiblemente, de otras maneras diferentes,
ya te haya confesado todo esto;
posiblemente,
no hiciese falta repetirlo. Menos aún,
querer ponerlo en verso, como hago:
un poco a la deriva,
ajeno a la cadencia de las voces,
sin más ritmo que aquel
que danza en mi cabeza si te pienso
viniendo a mí, sencilla, iluminada,
por primera vez siempre,
dispuesta a rescatarme del mínimo naufragio.
Por enésima vez vuelvo a plagiarme,
sin importarme en absoluto qué diría
el minucioso crítico que estudia,
palabra por palabra, los poemas.
Es más, sin importarme
si es un poema lo que escribo ahora.
O, si lo es,
si alguna vez acabará por completarse.
Porque estará completo
cuando llegue un lector que lo haga suyo
—suyas estas palabras—
y piense, sin haberme conocido,
que yo se las robé al darlas forma,
porque esto mismo, sin haberlo escrito,
él lo quiso decir alguna vez
pensando en otro amor, que no eres tú.
Sin importarme
si es un poema, o no, lo que ahora escribo,
me abandono al compás de las palabras,
juntando letra a letra, administrando
acentos y renglones
que sumo al parpadeo del cursor.
Y pienso en ti, que sabes
que antes te dije esto
de otros mil modos diferentes,
comenzando mil veces
este mismo poema inacabado,
cantándote en la dicha,
sublimando mi dicha
—materia no del todo apropiada para el verso;
por supuesto, no tanto
como el dolor o la melancolía—;
repitiendo
el gozo renovado que siempre experimento
cuando vienes a mí y haces —entonces—
que prescinda, incluso, del poema.

jueves, 18 de febrero de 2010

En el silencio

 [Imagen: Tomada de la Web: www.miracomo.com]

En el silencio, a solas, el poeta
trenza y destrenza sueños y palabras;
e imagina que escribe ese poema
que tantas veces persiguió: sus versos
son la justa medida de las cosas,
la exacta dimensión de sus anhelos,
la brújula que indica, el horizonte
de repente alcanzado;
                                   recomponen
de tal manera el mundo, que parece
que es posible la paz entre los hombres.
Mas de pronto, la claridad humilde
que con tal precisión imaginaba
se escurre entre sus dedos, y la tinta
—que era una mar azul y cristalina
dando forma al poema— se diluye
en un reguero oscuro de silencio,
en una mancha espesa que se expande
y descompone su caligrafía
en el papel y por su sueño roto.
Y comienza el poeta nuevamente
esa tarea de reconstrucción
que es alzar el poema. En el silencio.
A solas con su sed y la palabra.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Deshilar el silencio

[Imagen: Rueca - Tomada de Google]


Deshilar el silencio. Y, poco a poco,
tejer con su madeja transparente
las palabras precisas. Y decir,
por ejemplo, “Te quiero”, como nunca
antes jamás sonó, como si fuera
un espacio de luz que inauguraran
esas palabras simples y desnudas.
O decir “Poesía”, y que un torrente
de sentimiento y de conocimiento,
de imposibles posibles y emociones,
de mil paisajes íntimos se muestre
desbordado en sí mismo hacia los otros.
Deshilar el silencio, en un continuo
ejercicio de amor y de esperanza.
Y alzar desde el silencio la Palabra,
la única, la exacta, la que une
y la que nos arrastra a esta tarea
de incorregibles bardos en destierro.

lunes, 15 de febrero de 2010

Esa loca...



A mi rincón de verbos y penumbras ha llegado el correo esta mañana. No es que no lo haga habitualmente, lo que ocurre es que hoy, además de las cartas con las que el Banco me invita a que lo recuerde todos los días, había un sobre en el que figuraba mi dirección escrita a mano, con pluma estilográfica, con letra conocida y amiga. Y dentro de ese sobre, un libro. Un libro de poemas, con un título breve; en principio, enigmático; esclarecedor, una vez que el libro es leído: Esa loca…; su autor, Jesús Cobo. Un amigo al que conocí a través del pintor Romeral y con quien mantengo una comunicación intermitente, si bien aquí deberé reconocer que por mi culpa (cartas que me llegaron puntuales y a las que di respuesta con manifiesto retraso o, simplemente,  no respondí), pero con quien el encuentro es siempre afectuoso y fecundo, pues siempre es grato y revelador oirlo hablar de arte, de poesía, de la vida.

Esa loca… es un libro plural (por los temas que abarca), pero de una unidad categórica y lúcida. Dividido en 5 apartados (I-Del tiempo, II-De la voz, III-Del amor, IV-De la luz y V-De la locura), recoge el pensamiento de su autor en torno a los grandes temas de la Poesía de todos los tiempos: Tiempo, Verbo, Amor, Luz… (si acaso, aun mostrándose, no es un libro en el que la Muerte tenga presencia destacada). Y todos, vienen a dar en otro que los acoge y unifica, los eleva y trasciende: la Soledad. Pero Soledad, como la de San Juan: Soledad sonora, Soledad fértil, Soledad desde la que el poeta puede mirar hacia dentro, hablar consigo, conocer su yo más insondable y reconocer las verdades más terribles; incluso las más dolorosas. Soledad: Esa loca…

Y todo ello, en un hermoso libro donde la palabra no es sólo belleza, sino que, más allá, nombra, define el mundo: el mundo de afuera y el mundo interior, íntimo del poeta. Aquí, poesía y reflexión van de la mano, congenian sin aspavientos ni alaridos, con la misma serenidad con la que Jesús habla cuando lo hace con los amigos, compartiendo un vino (de lo que tanto sabe, como de otros asuntos).

Quizá un buen resumen de lo que el poemario es, se concreta en las palabras de la contraportada, donde se dice: Esa loca… es la consecuencia poética de un período biográfico caracterizado por el deseo y disfrute de elevados niveles de soledad. La experiencia literaria y la peripecia vital adquirieron entonces nuevos matices y contenidos. Y es que, efectivamente, es un libro en el que se puede percibir la calma con que ha sido gestado, lejos del ruido y de cuanto pueda interferir en el encuentro del poeta consigo mismo: ese lugar perfecto en el que es posible alcanzar y tocar —Jesús lo ha hecho— Conocimiento, Belleza y Armonía.

A mi rincón de verbos y penumbras ha llegado un libro de poemas. Pero no sólo eso, también ha llegado el testimonio de una concepción de vida que se plasma y reafirma en la palabra; confidencia con múltiples rostros de la que el autor nos hace partícipes y de la que el lector sabrá disfrutar. Yo he participado de ella en tanto que leía. Y lo seguiré haciendo en relecturas nuevas. Con placer creciente, sin lugar a dudas.

(Por último, antes de acercar hasta aquí uno de los poemas de este libro, decir que ha sido editado en  Toledo, dentro de la colección Botellalmar, al cuidado del también poeta, Mario Paoletti.)

PRIMER POEMA
La palabra y la idea; así:
la palabra primero. 
                              Nació
sin avisar, apenas
un gemido de gozo; 
ángeles del lenguaje me llevaban 
a buscar la palabra. 
Y hundió el misterio su clamor
en un agua de siglos; era
resucitar, algo 
tan bello...
Y se hundió la palabra también, 
la peregrina, la terrible. 
Y me hundí yo en mi soledad, 
tranquilo, alegre, 
como un pez de cristal roto en pedazos 
por la luz que le alcanza.

Un acorde de luz

 
 [Imagen: Interior de la ermita visigótica de Santa María de Melque   
©  Carmen Elvira.]


¿De qué manera ahondar en las palabras
para que quede sólo de ellas
el mar que las contiene, la pureza
que guardan aún no dichas
y que el ruido profana al pronunciarlas?
¿De qué forma nombrar Vida o Amor
sin tallar en su urdimbre
dudas e interferencias,
escombros del decir
que lo arruinan todo y lo reducen
a un sonido sin más, a voces solo?

Por eso, cuando escribo, sólo aspiro
a limar las palabras,
liberarlas de todo su vacío,
de vestimenta inútil,
de falsos oropeles
para encontrar en ellas un acorde
de luz que me contenga,
un acorde de luz que me ilumine,
un acorde de luz que abarque al mundo
y recobre el Silencio
—espacio germinal y transparente—
donde pueda por fin reconocerme.

sábado, 13 de febrero de 2010

Sólo quiero esa luz

 

[Imagen de Edimburgo  © Carmen Elvira.]  

                                                                                 
                                Para Carmen, que captó el momento.


Sólo quiero esa luz para mis versos:
ni soberbia ni tímida ni falsa;
una luz que defina y no moleste.
Como la luz perfecta de Edimburgo.

viernes, 12 de febrero de 2010

Cambiar el mundo

 
[Imagen: "Alabarderos" - reproducción del panel de cerámica 
en la fachada de la Ermita del Prado, de Talavera de la Reina]


Frente a tanta alimaña
yo sé que no podré cambiar el mundo.
Pero, al menos, que un día
—cuando yo me haya ido—
me recuerden sin máscaras ni garras,
dispuesto a la esperanza,
con la mano tendida y la amistad
a flor de piel. Y así,
el mundo que yo abarco,
si no mejor, acaso
más sereno, plural y hospitalario.

jueves, 11 de febrero de 2010

Para vivir



[IMAGEN: "Relojes Blandos", de Salvador Dalí]


Procuro
acomodar el tiempo a la respiración.
No hay otra forma
más sencilla que esta
para vivir en la cadencia de la vida:
sin falsos contratiempos,
sin urgencias.
Acomodar el tiempo a mi latido,
dotarlo de sentido.

Y preguntar…

miércoles, 10 de febrero de 2010

Payada de la vaca



Recientemente vi en Talavera de la Reina a Seguimos siguiendo Comedy http://www.sscomedy.com/ , grupo de la tierra especializado en la obra de los argentinos Les Luthiers, cuyos espectáculos representan con gran dignidad y eficacia. Durante el tiempo que duró su actuación y a pesar de que conocía todos los números en su versión original, no pude parar de reír (lloré de risa), lo que dice mucho en favor del mencionado grupo. A la salida estaba cargado de buenas vibraciones y optimismo para toda la semana. 

Hoy, echando un vistazo en YouTube, he dado con algunos vídeos de Les Luthiers. De entre ellos, he elegido esta Payada de la Vaca, no demasiado largo, y que (creo) es buena muestra de la calidad del grupo. Aquí queda. Espero que os resulte divertido.

martes, 9 de febrero de 2010

Atardeceres

 
[Fotografía: ©  Jesús García Martín]
 
 

De pronto, he recordado de mi infancia
esos atardeceres en invierno,
cuando la luz caía de improviso
y en las cuatro esquinitas de mi calle
mostraban los faroles su peseta de sol.

Era el tiempo, también, en que nosotros
jugábamos a Dólar o a la Zorra,
mientras que las muchachas, maternales,
cuidaban sus muñecas, o saltaban
a la goma o la comba con mucha ligereza.

La hora en que regresaban los obreros
—con su cansancio a cuestas— del trabajo,
y en la que Elena Francis cada día,
instalada en las ondas de la radio,
velaba, impenitente, por el orden moral.

Era el momento del regreso a casa
para hacer los deberes. Sin embargo,
en nuestra calidad de Mosqueteros,
hacíamos la ronda a la plazuela,
para alcanzar tras ella la noche de París.

De pronto, he recordado de mi infancia
esos atardeceres…

sábado, 6 de febrero de 2010

La isla del tesoro

[Imagen: Cormorán junto a la Isla del Chamelo - ©   A. C. G.]


Vadeamos el río
hasta llegar a la Isla del Chamelo.

Yo tenía diez años; tú, dos más.
Y nadie supo que esa tarde fuimos
un par de aventureros en busca de tesoros;
un par de aventureros asustados
con cada ruido extraño entre las matas.

Con el sol de la tarde
incendiando las aguas
del río ajeno a nuestros miedos,
conseguimos hallar lo que buscábamos:
el codiciado y dulce paloduz.

Aquella misma noche, por mis sueños,
el joven Hawkins vino a visitarme.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Expresión "Racionalmente sentida" y/o...



[Imagen: portada de "El Parvulito", tomada de Google]

Un buen amigo me envía en un correo el siguiente texto, que considero interesante y no menos divertido (si no fuese un poco triste, la verdad). Su autora, según me dice, es profesora de música en un instituto público y, por lo que se ve, está un poco hasta el gorro de los continuos atentados que periodistas y políticos (supongo, que de manera particular, aunque no sean los únicos) cometen contra nuestro idioma. Como al final pide su difusión y yo soy poco dado a las "cadenas" de e-mail, aquí lo dejo, sin poner ni quitar ni una coma, para quien quiera reflexionar al respecto.

CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA, UN POCO DE GRAMÁTICA BIEN EXPLICADA

Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 48 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y dela propaganda política. En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En EGB estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión y Educación Física. En 8º de EGB, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.

En BUP, aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º), Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU). Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae, rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural; la segunda;-us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum, -is, -is, en el plural; no sigo que os aburro), de los verbos (poto, potas, potare, potabi, potatum, el verbo beber), de algunas traducciones ("lupus et agni in fluvi ripa aqua potaban; superior erat lupus longeque agni": el lobo y elcordero bebían agua en el río; el lobo estaba arriba, lejos del cordero; "mihi amiticia cum domino erat": yo era amigo del señor).

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Aprendí que se dice "Presidente" y no Presidenta, aunque sea una mujer la que desempeñe elcargo.

Y... vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no "pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", o "residenta".

Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

SI ESTE ASUNTO NO TE "DA IGUAL", PÁSALO POR AHÍ, A VER SI LE TERMINA LLEGANDO A LA MINISTRA DE "IGUAL-DA".



P.D.: Buscando en Google la imagen que ilustra esta entrada, me encuentro con que este mismo texto está ya recogido en el blog.  http://cimbfred.blogspot.com/ el día 17/12/09. O sea, que igual más de uno ya lo conocía. "Igual-da".

lunes, 1 de febrero de 2010

Medida del vacío

 [Imagen: LA SIESTA, de V. Van Gogh - Museo D'Orsay - París]

Te quedarás dormido y, sin embargo,
ya no podrás soñar como solías.
Tu sueño será nada y será largo,
y no habrá más trabajos ni más días.
Sólo serás memoria de lo sido
y una ausencia que fluya hacia el olvido.

Te quedarás dormido, como todo
aquel al que llegó la hora del sueño.
No te valdrán tu orgullo ni tu empeño
ante tal soledad y su acomodo.
Y en ese sueño sin rumor de río
sólo serás medida del vacío.