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viernes, 31 de diciembre de 2010

FELIZ 2011

     Esta polca de E. Strauss, Sin freno, dirigida por Zubin Mehta, me parece una forma tan divertida como cualquier otra para recibir el año. Eso sí, para escuchar después de haber tomado las uvas; no sea que con las prisas se nos atraganten.
Que la paz sea de todos,
la salud acompañe,
la amistad no nos falte,
y el amor nos compense
de los traspiés diarios.

¡¡¡Feliz 2011!!!

domingo, 26 de diciembre de 2010

Con Pepe Pulido. Sobre Miguel Hernández

 
            Casi año y medio después de que nos viésemos por última vez en Ávila, donde acudí por invitación suya para participar en una lectura poética en el claustro de la catedral, me he vuelto a encontrar, esta vez en mi pueblo, con Pepe Pulido, poeta y amigo, con quien tanto quiero.
            Pepe ha venido a Talavera para pasar estos días navideños con su familia, y, de paso, ha tenido el detalle de traerme un ejemplar del último número de “El Cobaya”, revista cultural patrocinada por el ayuntamiento abulense que, bajo la dirección del poeta José María Muñoz Quirós y el buen hacer de distintos autores afincados en esa capital castellana (entre ellos, el mismo Pepe), ha querido rendir homenaje a Miguel Hernández en este Año Hernandiano: un monográfico que se abre con un amplio artículo de Julián García Torrellas, autor del libro Miguel Hernández en la cárcel de Palencia, en el que habla de la estancia del poeta en la prisión de esta ciudad, y sigue con textos de, entre otros, Rafael Ruiz Requena, Antonio Colinas, Gustavo Martín Garzo, José Luis Puerto, Rosa Moreno Hernández (sobrina de Miguel Hernández), José Pulido Navas, Jesús Munárriz, Miguel Velayos, Alfredo J. Ramos, Carlos Aganzo, Joaquín Benito de Lucas o José María Muñoz Quirós.
            Por supuesto, hemos aprovechado el breve rato juntos para hablar de poesía, de las dificultades que han tenido para sacar esta revista (ya se sabe que la Cultura en tiempos de crisis es una de las primeras damnificadas) que, a pesar de todo, ha quedado digna en su presentación y sólida en contenido. Lástima que, como tantas otras empresas, su distribución se vea limitada al ámbito local y de los colaboradores.
            Yo, en cualquier caso, doy fe de su calidad y dejo aquí el texto con el que, humildemente, he colaborado:


Vientos del pueblo

Cantábamos Vientos del pueblo con la fe que se tiene 
        cuando se tienen diecisiete años,
con la esperanza de que un día el viento del pueblo soplase 
        para todos desde la claridad, y en hermandad alegre y solidaria.
Sonaban las guitarras y al son de sus acordes, cantábamos.
Y al terminar de hacerlo, en un inexplicable paroxismo,
nos parecía haber dado un paso decisivo para la libertad.
Porque también para la libertad —decíamos— sangro, lucho, pervivo,
sin darnos cuenta de que, en realidad,
sólo cantábamos, en una acción inocua y un juego adolescente.

Y cuando parecía que aquella libertad había llegado,
reiteramos los cantos en la noche, haciendo corro bajo las estrellas,
coreando lo que —ahora sí, pensábamos— eran vientos del pueblo.

Sin embargo, el rostro amargo de la vida
—ajena siempre a versos y esperanzas, a sueños y proyectos— 
        se imponía.
Y aquel sueño se fue desvaneciendo.
Y no pocos de aquellos que cantaron a coro con nosotros 
        encontraron su sitio,
que no fue, por supuesto, en las trincheras. Y llegó el desencanto.
Y las voces, en tanto, se apagaban.

Queda aún el poeta, su palabra, sus versos…
pero aquellos Vientos del pueblo siguen sin aventar en la garganta.
Y el tiempo pasa. Y pesa.

viernes, 24 de diciembre de 2010

lunes, 13 de diciembre de 2010

Quijote interactivo

El buen poeta y mejor amigo,  Pedro Tenorio, me informa de esta interesante página en torno a El Quijote, que me permito compartir con quienes se asoman a esta bitácora. Gracias, Pedro.

Presentación de "Primer adiós del fauno"

 
[En la imagen, un momento de la presentación: de izquierda a derecha: Rodolfo Mateos, Francisco Castaño y Antonio del Camino]
              ©  C. Elvira             


              Tal como estaba programado, el pasado viernes, día 10, se presentó en Talavera Primer adiós del fauno, del poeta Francisco Castaño. El acto, en la Sala Carmelo Castilla del Centro Cultural Rafael Morales, de Talavera de la Reina, comenzó con una introducción a cargo del Concejal de Cultura, Don Carlos Gil, quien tuvo para Francisco Castaño palabras de elogio, no sólo por su labor como poeta, sino, también, por la tarea que desarrolla como Director del Organismo Autónomo Local de Cultura del Ayuntamiento de esta ciudad, dependiente, precisamente, de la Concejalía de Cultura.
            Carlos Gil destacó la responsabilidad y eficacia de Castaño en el puesto que ocupa, así como su pasión por el fútbol y, concretamente, el Barcelona; además de elogiar su amplia obra poética, publicada siempre bajo el sello de Hiperión.
            A continuación, me tocó a mí intervenir. Y lo hice trazando un somero itinerario por la obra del poeta, desde su primer libro, Breve esplendor de mal distinta lumbre, que yo descubriera en 1985, hasta este Primer adiós del fauno, de reciente aparición. Durante mi locución, destaqué la vocación clásica del autor, el diálogo manifiesto de su obra con la Tradición, y la calidad poética de sus composiciones que, ajustándose a métricas y rimas que se autoimpone, fluyen de forma aparentemente natural y espontánea, nada encorsetada. Entre sus temas: el Amor, el Desamor, el Tiempo, la Amistad, el Quehacer poético...
            Tras mis palabras, le llegó el turno a Rodolfo Mateos, profesor de literatura en un instituto de nuestra ciudad, quien centró su intervención en el libro presentado, para cuya lectura facilitó una serie de claves respecto a lo que era y no era este poemario.
            Por último, Francisco Castaño, visiblemente emocionado, leyó una amplia selección de poemas, y firmó ejemplares de su obra.
            Lo mejor, como suele ocurrir en estos casos, vino después, ante unos vinos, compartiendo amistad en distendida charla.
             No me resisto a terminar esta pequeña crónica sin incluir unos poemas del libro, correspondientes a su IV parte:

                        1
                        Si miramos hacia atrás,
                        El tiempo es un simple esbozo
                        Que no nos da para más
                        Que una víspera del gozo.

                        4
                        Luna en el parque.
                        Hojas muertas y olvidos
                        En el estanque.

           
                        17
                        Qué bien se vive en la contradicción.
                        Quiero estar solo pero no sin ti,
                        Me gusta el sosegado frenesí
                        Y andar a campo abierto en un rincón.

Y este otro, dedicado a los presentadores, y manuscrito: 



P.D.: La prensa, recogió así la noticia.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Primer adiós del fauno

            Tras El fauno en cuarentena, publicado por Ediciones Hiperión en 1993, después de la obtención del Premio Jaén de Poesía de aquel mismo año, Francisco Castaño saca ahora a la luz, en la misma editorial, Primer adiós del fauno, libro con evidentes conexiones con aquel otro fauno diecisiete años más joven.
            El próximo viernes, día 10, a las 20 horas, en la Sala Carmelo Castilla del Centro Cultural Rafael Morales, de Talavera de la Reina, será presentado el nuevo fauno en sociedad. Acompañando al autor y para hablar de esta nueva entrega faunesca, estaremos Rodolfo Mateos y un servidor. Y todos cuantos deseen acercarse a pasar un rato distendido y divertido, no exento, sobre todo, de buena Poesía.
            Como recordatorio para cuantos puedan y deseen acompañarnos, aquí dejo invitación al efecto. De lo que suceda, quedará posterior constancia en esta página. 


jueves, 2 de diciembre de 2010

En esta hora

[Imagen: Mujer con sombrilla, de Claude Monet - Museo D'Orsay]


Solo estoy frente a mí.
Palabra y signo
me edifican
ahora
en esta hora
en que mi voz
—memoria en soledad—
concibe
con exacta apariencia
el nombre en el que soy.

Pero trasciendo
de mi voz hacia ti
amor que dictas
la infinita armonía en que convivo
la palabra que nombra
las caras más secretas
de la felicidad.

Me elevo
desde este signo hasta tu rostro
y canto
mi asombro cotidiano
por ser el elegido
de tanta luz
—tu luz—
y tanta paz.

Y así
abolidas las voces
las palabras
los gestos

en el centro de mí
queda
intangible
impronunciable
eterno
el carmen de tu nombre.

Carmen donde se asienta
la libre
limpia
exacta
serena
transparencia.