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jueves, 24 de febrero de 2011

Ecos de infancia (*)

[Imagen: tomada de http://www.vigoenredados.com/]


                        A Don Enrique Magaña Jiménez, mi maestro;
                               y a J. F. R., condiscípulo entonces.




En aquel caserón que hizo de escuela;
entre aquellas paredes desconchadas;
en la voz del maestro, en sus miradas;
y en la lección como una cantinela.

En el mapa geofísico de España;
en los misterios de la geometría;
en la estufa de hierro, casi fría;
y en las historias de Maricastaña.

En los caminos del aprendizaje;
en los textos de letra redondilla;
en la pluma, el tintero, la cartilla;
y en el fulgor primero del lenguaje.

En ello —escuela, asombro, luz, distancia—
alienta aún la llama de mi infancia.




(*) ESTE SONETO SE HA PUBLICADO RECIENTEMENTE EN LA REVISTA DEL COLEGIO "RAFAEL MORALES", DE TALAVERA DE LA REINA, EDITADA CON MOTIVO DEL XXV ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN. 

6 comentarios:

  1. Precioso reconocimiento a una época feliz, a un espacio que se metió en las venas para siempre.
    Un abrazo

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  2. que el petroleo suba por la inestabilidad es, al menos, discutible, aunque hay quienes pensamos que sube más por la desvergüenza y avaricia de los especuladores que por motivos reales y mesurables.

    pero ¿qué significa que en este preciso momento la gasolina cueste hoy MAS QUE NUNCA mientras el petroleo, aunque caro, no?

    sencillo, significa que hay personas que cuanto peor le vaya a los demas, mejor les va a ellos; que a más sangre, e intestinos, de gente inocente derramados y esparcidos, más riqueza acumula

    y la mayoría de ellos, aparentan ser decentes cuando se visten bien para ir a sus despachos, o a cenar, o incluso A MISA, al parecer a ponerse delante de su dios a rezar.

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  3. Casi a punto de llanto, Antonio...
    Que me he recordado con tu foto de mi primera escuela..no debo haber tenido mas de 5 años entonces, (que he sacado cuentas con los dedos)..
    Era una casa muy deteriorada en un pueblito pesquero donde mi padre fue enviado a trabajar en una fábrica de cemento..
    Y me veo de nuevo jugando rayuela en un patio grande, eso recuerda mi memoria y seguro no tendría mas de dos palmos... oscuras aulas, enmohecidas y oliendo a salitre..zapatos de charol y delantal blanco...
    Precioso poema lleno de recuerdos que me ayudaron a recordar...besos...

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  4. Esmeralda, qué sería de nosotros sin la memoria de ese tiempo irrepetible. Hoy ha sido la escuala; mañana, un libro; pasado, un paisaje que ya no es como lo conocimos. Y los recuerdos vuelven a ponerse en marcha, a convocar palabras, a brotar de nuevo... ¡Ay, la infancia...!

    Un abrazo.

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  5. Don Anónimo vocacional, pues sí, pues vale, pues de acuerdo. Solo que no sé si este es el sitio más adecuado para su manifiesto. En cualquier caso, sea bienvenido.

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  6. Doña Bostezos, si el poema fue capaz de poner en marcha la memoria de otros lectores, el autor puede darse por satisfecho. Gracias por compartir también esos recuerdos.

    Un abrazo.

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