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viernes, 4 de febrero de 2011

Siempre la vida

[Imagen: "Manzanas" de Cezane - 1878/79]

Hay veces que la vida nos escoge
y sin saber por qué nos amenaza,
nos cambia el paso en menos de un segundo
y el mundo es más oscuro. No sabemos 
por qué. Nos preguntamos 
por qué, precisamente,
nos pasan estas cosas a nosotros,
por qué todo parece derrumbarse,
por qué pierden sentido las palabras.
Querríamos volver sobre los pasos,
dar marcha atrás al tiempo, regresar
a ese punto anterior en que la vida
era un lugar seguro todavía.
Pero nunca es posible, porque el tiempo
—lento, impasible, cruel, inexorable—
sigue a lo suyo y siempre nos empuja
a un paso más, ocurra lo que ocurra.

Si el mundo de repente se acabase,
si se parasen todos los planetas
y ni la rosa respirase, y todo
fuera pasto del reino de la muerte,
quizá la paz vendría hasta nosotros,
diluidos en sombras y en olvido.
Pero nada se acaba. El corazón
sigue latiendo fuerte. La luz sale
cada mañana con el sol. La vida,
que sin saber por qué nos ha escogido
clavándonos puñales, continúa
en la risa de un niño, y por el llanto
de la madre que extraña al hijo muerto.

Qué sencillo sería si todo terminara,
si fuéramos capaces de habitarnos de bruma
y saltar al vacío… Si pudiésemos
poner fin a la noche con más noche.
Con una noche eterna y victoriosa.

Sin embargo, qué burda cobardía
saltar al precipicio de las sombras
sin mirar hacia atrás, sin ver que todo
habrá de ser distinto sin nosotros,
y que esa misma noche que anhelamos
será más negra y lenta y más tirana
para cuantos nos aman y queremos.

Hay veces que la vida nos escoge
y que nos corta el paso, y que nos ciega
con terrible dolor. La misma vida
que ayer nos empujaba a una alegría
que parecía tan inexpugnable.
Mas si somos capaces de mirar un momento
a nuestro alrededor, si concluimos
que no hay nada más claro que el espejo
de nuestra voluntad, y que podemos
volver a levantarnos pese a todo,
alzaremos el vuelo hasta las cumbres
más altas de la vida, sabedores
de que el dolor nos hizo más humanos.
Y más fuertes también. Y más serenos.

14 comentarios:

  1. La vida, siempre. Idas y venidas del sentimiento al pensamiento, caminos entre el corazón y la cabeza. Son versos admirablmente respirados, Antonio. Un ejercio de voluntaria lucidez en la siempre ardua conquista de la serenidad.

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  2. A veces pienso y siento que medito demasiado sobre este tema; sobre si todo esto merece la pena, sobre qué habrá después, sobre quien lo pierde todo y prefiere abrazar la cobardía... o la valentía, depende de cómo se mire. Bonitos versos. He enlazado tu blog también en Jaula sin Rejas. Un cordial saludo. También te seguiré.

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  3. Las eternas preguntas que nos angustian. Pero hermosa reflexión final, siempre hacia la vida. Felicidades.

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  4. Cómo fluye esta reflexión en forma de poema, de que forma haces que cale casi sin querer. Sí, Antonio, "siempre la vida", hagamos que la elección sea recíproca.

    Abrazo.

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  5. Viaje de ida y vuelta ... viaje sin retorno ... recorrido por el camino de la vida que nos transporta hacia el precipicio...
    Preguntas imprescindibles a estas alturas, cuando se ve la cumbre cercana y mucho equipaje en la mochila.
    Reflexión esperanzada y serena. Impecable ritmo.
    Un placer.
    Abrazos

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  6. Toda una reflexión bien medida (con medidos versos) hacia la serenidad de la vida.

    Abrazos, Antonio.

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  7. Y en esas seguimos, Alfredo. Aunque el poema tiene algunos meses, diría que "van por ahí los tiros".

    Un abrazo.

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  8. Antonio, gracias por la visita. Después de muchas vueltas, y a pesar de todo, habrá que seguir apostando siempre por la vida.

    Un saludo.

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  9. Gracias, Píramo, por tu visita y complicidad.

    Un abrazo.

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  10. Tienes razón, Paloma: "la elección, recíproca". Ahí habrá que seguir.

    Un abrazo.

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  11. Esmeralda, gracias por tu atenta y generosa lectura. Un placer tu visita.

    Un abrazo

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  12. Emilio, siempre tan generoso. "Serenidad". Esa es la palabra, y, sin duda, "el objetivo". Ahí andamos.

    Un abrazo

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  13. MARAVILLOSO.
    y BRILLANTE, ¡COMO SIEMPRE!

    Un abrazo especial -y lleno de vida- por el Día de la Amistad, que se avecina.

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  14. Lirio, qué decir a tal complicidad.

    Un abrazo.

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