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viernes, 11 de marzo de 2011

Cuenca (octubre 1988)

[Fotografía tomada de la Página viajarsinprisa.net]



Hace apenas diez días que ha llegado
sigiloso el otoño. Ya platean
los álamos que al viento se cimbrean.
Y el cielo azul se torna en gris morado.

Las copas de los árboles se visten
de dorados, naranjas y amarillos,
y el sol se posa, con fugaces brillos,
en las aguas del Huécar. Se resisten

los pájaros, con trinos bulliciosos,
a cerrar la cancela del verano
en este octubre, limpio y balbuciente.

Nosotros caminamos de la mano
observando el paisaje. Venturosos,
miramos el futuro en el presente. 

6 comentarios:

  1. Excelente Soneto!! felicitaciones compañero. Saludos Cordiales.
    Diego

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  2. Hermosa la hoz del Huécar, hermosa Cuenca colgada del cielo, y hermoso y preciso este soneto que por un momento, fuera del tiempo o muy dentro de él, dibuja el otoño de un ayer que ya es el hoy presentido. Un abrazo.

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  3. Gracias, Diego. Bienvenido a este rincón de verbos y penumbras: estás en tu casa.

    Un cordial saludo.

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  4. Es verdad, Alfredo, que aquel futuro presentido es hoy confirmado. De ahí que, revisando textos, haya querido recobrar y mostrar este lejano soneto, cuyo paisaje y el momento que recoge siguen tan vivos en mi memoria.

    Un abrazo.

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  5. Hermosos versos que honran una gran ciudad que expone sus balcones al abismo. Cómo no saborear el presente y el futuro en tan bello paraje otoñal!!
    Un beso

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  6. Gran ciudad, ya lo creo: por su belleza y por sus gentes. Los versos, en su modestia, solo intentan captar un momento, lejano en el tiempo y vivo, como le digo a Alfredo, en la memoria.

    Una vez más, Esmeralda, gracias.

    Un abrazo.

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