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domingo, 1 de mayo de 2011

Apuntes de viaje (26)


[Claustro dos Cabaleiros]


37.-

            Hace ocho años, cuando apenas faltaban un par de meses para abrir las puertas del Parador de Santo Estevo, los viajeros estuvieron por aquí. Entonces, el camino estaba cortado y cuadrillas de albañiles se afanaban en sus tareas, quizá contrarreloj, para llegar a tiempo a la fecha prevista de inauguración. Dentro de lo poco que pudieron contemplar, les llamó la atención el imponente edificio, antiguo monasterio benedictino, y su magnífica ubicación, lejos del mundanal ruido, en pleno monte: un lugar propicio para el recogimiento y la oración. También, para huir hoy de la locura de nuestras ciudades y disfrutar del silencio, del trino de los pájaros, del rumor del agua. Si a eso se le suma que el antiguo cenobio, tan austero antaño, está ahora completamente reformado y goza de todas las comodidades de un hotel moderno y con las mejores prestaciones, cualquiera podrá imaginarse las expectativas de los viajeros al aparcar el vehículo, cruzar el amplio portalón de su entrada y encontrarse con el primero de los tres claustros que albergaba el antiguo monasterio. Éste, el Claustro dos Cabaleiros, de base románica y estilo renacentista en su cuerpo superior, es el más amplio de todos, y frente a él, a la derecha según se adentran, se encuentra Recepción, donde les dan la bienvenida, rellenan la ficha de estancia y asignan habitación en la segunda planta. No es una suite —que aquí las hay, hasta nueve; todas con el nombre de cada uno de los obispos que llegaron a convivir entre estos muros—, pero ofrece todo cuanto puede esperarse de tal alojamiento. Y lo mejor es que da directamente al bosque, de modo que podrían extender la mano por la ventana y, casi, tocar los castaños o piornos que se suceden a lo largo de la ladera, además de oír el canto de los pájaros, que aquí, en la medida justa, es también elemento bucólico y relajante.

2 comentarios:

  1. aprovecho esta parada al abrigo del claustro de los cabaleiros para agradecer tu paso por mi página, y más aún por la huella que te dejaste.

    estimado amigo -me acojo a tu apunte biobibliográfico- antonio; es un placer.
    con permiso haré noche en el hotel, si hay disponibles, y retomaré mañana apuntes de viaje, poemas y demás... son muchas leguas por delante.
    un saludo, sincero.

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  2. Estimado Kynikos, el placer es mutuo y, para mí, motivo de gozo tu visita. Bienvenido. La puerta está abierta a cualquier hora del día o de la noche. Y caminamos.

    Un abrazo.

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