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miércoles, 4 de mayo de 2011

Apuntes de viaje (29)

[Interior de San Pedro de Rocas]


40.-

            El día en la Ribeira Sacra, tal como aseguraba el pronóstico meteorológico de ayer, ha amanecido con nubes de evolución diurna que, conforme avance la jornada, darán en fuertes tormentas de carácter local, de mayor intensidad a partir de la media tarde. Temperaturas en apreciable descenso. Lo que traducido a un idioma práctico —si es que tal fuera admitido por alguna Academia de la Lengua, de las muchas que en el mundo son— significa que, a esta hora, los termómetros marcan 10 grados centígrados y el cielo está nublado. Un tiempo ideal para la excursión que ya inician, camino del primer monasterio, San Pedro de Rocas.
Para sorpresa suya, en las inmediaciones del cenobio sólo hay un coche aparcado. Por tanto, nada de visitas masivas rodeados de turistas de todas las edades y condición que entran y salen y se cruzan y se interponen e incordian, que hablan a voces y hacen bromas a costa de tal piedra o de cual arco o de vaya usté a saber. Son, por lo general, gentes poco o nada interesadas por el arte, más si éste se encuentra en las ruinas de un monasterio, que, a fin de cuentas, no suelen ser sino piedras viejas y mal colocadas. También puede suceder —y alguna vez ha sucedido— que entre los presentes haya alguna persona con nociones específicas sobre arte, que domine el tema con más soltura y claridad de ideas que el cicerone de turno, y que, infundido por la autoridad que le dan sus propios conocimientos, se permita puntualizar un concepto, aclarar un dato, profundizar en éste o aquél detalle; como norma, con la debida delicadeza y sensibilidad, de modo que el guía no se sienta incómodo ni vigilado ni, mucho menos, menospreciado en su labor.
Hoy, sin embargo, de momento, están solos. No hay excursiones de grupo ni, mucho menos, escolares en misión pedagógica, de por sí bulliciosos y alegres. Ahora, el cenobio —lo que queda de él— se les ofrece en exclusividad y silencio. El coche aparcado, por lo que deducen, pertenece al hombre que está al cuidado del lugar. Es él quien les indica brevemente lo que pueden ver aquí y les da un plano de la Ribeira Sacra, similar al que han recogido ya en el Parador, aunque más detallado. A punto de dar comienzo su visita, comienza a lloviznar.
Saben, por la información que les ha remitido vía internet un buen amigo que conoce sobradamente esta zona —el texto, en su día, fue publicado con profusión de descripciones, datos de interés y curiosidades, y lo manejan como guía principal durante la excursión— que se encuentran en el monasterio más antiguo de toda Galicia, fundado, según consta en una lápida que se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense, en el año 573. También, que los sepulcros antropomorfos del exterior son de época románica; y que el monasterio, mimetizado entre las rocas, no podría hacer mejor honor al nombre. Datos de especial importancia para profundizar en el conocimiento de este cenobio, pero que, a juicio de los viajeros, en esta mañana primaveral del segundo día de abril, podrían obviar sólo por darse a la contemplación del paraje, a la belleza arcana de las rocas, a la potente presencia del silencio. Así lo hacen, mientras van de un lado a otro; recorren y se demoran en las tres capillas, mínimas y en penumbra; descienden hasta la fuente de San Benito; respiran este aire, mezcla de naturaleza, tiempo quieto y delicada lluvia.
Cuando regresan hacia el coche, resquebraja el silencio la voz de nuevos visitantes. Ya no llueve. Ponen rumbo a Xunqueira de Espadañedo.

6 comentarios:

  1. Qué bien se viaja en las palabras de piedra y poesía que nos regalas!!
    Gracias

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  2. Un lugar y un paraje muy especiales, Antonio. En su entorno, al pie de la fuente de San Benito que mencionas, parte una ruta de senderismo algo empinada, después de un apacible arranque a través de una fresca corredoira, y que permite adentrarse en una especie de laberinto granítico con hermosas vistas sobre el entorno. Es curioso que hace unos años (no sé si ahora también) el mayor número de visitantes de este antiquísmo mosteiro proviniera de Japón.

    Seguimos en ruta. Un abrazo.

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  3. no es fácil emprender viaje en varias direcciones: hacia atrás, hacia adelante, los poemas. intrincado desafío el de escoger dirección. hoy me presento henchido frente al porte de san pedro de rocas -gran foto- y el paso imprimido para seguir el paso.
    saludos antonio; sinceros.

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  4. Gracias, Esmeralda. Uno se anima a seguir viajando cuando sabe que hay alguien a quien le interesa lo que cuenta.

    Un abrazo.

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  5. Alfredo: sin duda, que éste, como tantos otros en esta mágica Ribeira Sacra, lo son (parajes muy especiales). Invitan a ir con más tranquilidad, de forma que se les pudiera dedicar más tiempo. Aun así, la visita siempre merece la pena y deja abierta la puerta a nuevos viajes. En el próximo, nos apuntaremos a visitar ese dédalo granítico que apuntas.

    Un abrazo.

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  6. Estimado Kynikos, tómalo con calma y viaja ccmo y por donde quieras. Las puertas están abiertas y la casa a tu disposición.
    Gracias por tu referencia a la foto, mérito de la viajera.

    Un abrazo.

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