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lunes, 16 de mayo de 2011

Duelo al sol

 [En la imagen: fotograma de la película "Solo ante el peligro"]

(Hace ya unos cuantos años, escribí una serie de sonetos inspirados en el cine que veía durante mi infancia y primera juventud, películas clásicas del oeste o cine negro. No todos quedaron como yo hubiera deseado, pero hay uno —éste— con el que estuve relativamente satisfecho. Lo mostré en su día en el foro de sonetos de POESÍA.COM., y hoy, ligeramente modificado, vuelvo a dejarlo aquí, como homenaje a aquel cine clásico que, a algunos, siempre nos acompañará.)

Marca las tres el reloj de la plaza.
Quema el silencio. Hay un sol de justicia.
El caminante, con calma ficticia,
parece ajeno ante toda amenaza.

Ningún testigo. Se inicia la caza
del forastero. La tarde es propicia.
Mientras, el hombre —medida pericia—
amaga un gesto: sutil añagaza.

Detiene el paso. Enciende un pitillo.
Echa un vistazo. Calcula. De frente,
vienen dos tipos hacia él por la acera.

Piensa la mano. Aguarda el gatillo.
Vibra un revólver. Dos tiros. La gente
sale a las puertas. Calor. Tolvanera.

(Ya colgado el soneto, he seguido dándolo vueltas, de modo que he llegado a esta otra versión, que, no sé si por más reciente o porque realmente ha quedado más solida, a mí me convence un poco más. Aquí dejo las dos, para quien quiera compararlas.)

 
Marca las tres el reloj de la plaza.
Arde el silencio ante un sol de justicia.
El pistolero, con calma ficticia,
avanza atento a cualquier amenaza.

Ningún testigo. Comienza la caza
del forastero. La tarde es propicia.
El viento sopla. La cuenta se inicia.
Y esta partida ha de ser a una baza.

Detiene el paso y enciende un pitillo.
Echa un vistazo, calcula. De frente,
vienen dos tipos hacia él por la acera.

Piensa la mano, despierta el gatillo,
ruje el revólver... Dos tiros. La gente
sale a las puertas. Calor. Tolvanera.

6 comentarios:

  1. Pues no sé qué te diga... Este último quizás esté más trabajado, pero el primero me gustó por el ritmo ágil, la frescura de imágenes rápidas, cinematográficas... Me quedo con el primero (Me hizo ver mejor la peli)
    Un abrazo

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  2. Ambos son estupendos, epro si tengo que elegir... el segundo.
    Sobre todo el segundo verso del primer cuarteto y el último verso (y medio) del último terceto.

    Abrazo

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  3. Esmeralda, es lo que tiene. Uno toca y retoca los poemas y, al final, no sabe si el traje último con que los viste es el más bello, evocador o preciso. Puestos en circulación ya no son del autor y es el lector el que elige. Menos mal que, normalmente, sólo se muestra el resultado final. (guiño cómplice)

    Un abrazo.

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  4. Elías, yo también prefiero el segundo (de ahí que, aun después de mostrado, haya seguido dándolo vueltas). El juego (porque este soneto no es sino eso, un juego) era lo de escribir endecasílabos con acento en 7º (si no recuerdo mal, son los llamados "de gaita gallega", aunque tendría que comprobarlo). En cualquier caso, esa "atadura" ha dado vidilla al tiempo de este "Duelo".

    Gracia por estar ahí. Un abrazo.

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  5. No es fácil elegir, ambas versiones contienen buenos aciertos, y especialmente la presencia del sol, que brilla en ambas. Quizás están planteando (duelo al fin) el reto de una síntesis. Ahora bien, quizás sea precisamente el ritmo impuesto, que sí es ese que dices, con acentos en 4ª y 7ª («hoy desenfundo mi gaita gallega»), el que imponga mayores dificultades: es un ritmo casi bailable que no sé si se adapta bien a la parsiomonia del duelo... Aunque pensándolo bien, también esta escena central del western tiene algo de ballet, tal como suelen poner de relieve las parodias del género. También puede que se produzca algún desajuste con la presencia de palabras como "acera", que no sé si evoca bien el escenario prototípico. Lo más logrado me parece el laconismo cortante del desenlace. Y una curiosa casualidad: mientras tecleo estas líneas, en la radio la publicidad de una entrevista con los lideres políticos de cara al 22-M está siendo ilustrada con los inconfudibles silbidos y bordoneos de La muerte tenía un precio...

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  6. Tienes razón, Alfredo. No había caído en la difícil defensa de la palabra "acera" en el escenario del poema. Lo he dado vueltas pero, de momento, no he encontrado una forma alternativa que me convenza. Seguiré pensándomelo. En cuanto a lo del ritmo, más allá de si encaja o no con el contenido del soneto, es puro divertimento mientras se trabaja. Un gozo del que, a estas alturas, no vamos a privarnos, mientras se pueda. Lo de la coincidencia de la música durante tu lectura, una de esas cosas que llamamos "casualidad" y que vete a saber si no es capricho de los dioses.

    Un abrazo.

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