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sábado, 18 de junio de 2011

De ayer a hoy

[Imagen: MATERNIDAD, escultura en granito, ubicada en el Parque de El Prado, 
en Talavera de la Reina. Ignoro el nombre de su autor]

            A principios de los años sesenta —el dato es importante— visitaban a mi madre dos señoras de su pueblo. Una, con una hija casadera, al parecer, embarazada; de la otra, muy popular entre los vecinos, se comentaba —por decirlo suavemente— que estaba cerca de faltarle un verano. Se interesó mi madre por el caso de la muchacha: si el chico seguía con ella, si iban a casarse… Entonces rompió a llorar la mujer, lamentándose de la desgracia de su hija, con quien, por lo visto, el novio no estaba dispuesto a contraer matrimonio ni a reconocer la paternidad.
            Mi madre, al contárnoslo, recordaba la congoja de su paisana, y a la otra mujer, consolándola con una frase que ha quedado en la memoria colectiva de nuestra casa. Toda una filosofía de vida adelantada a su tiempo. Por lo menos, más de una década:
—Anda totta —decía— por eso no te percupes. Ya ves, mi niño no tié padde. Amos —y chasqueaba la lengua—, lo tié y no lo tié.
            Huelga decir que la mujer era madre soltera.

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