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sábado, 11 de junio de 2011

El puzle

[Imagen tomada de ciudadanos-cs.org]


            Durante toda la mañana y buena parte de la tarde luchó consigo mismo. El puzle, llegado a un punto, parecía imposible de componer; como si faltasen piezas o el troquelado de las aún pendientes de encajar sufriera alguna tara. Sin embargo, perseverante como era, continuó ensayando posibilidades. Su novia, en cambio, no tuvo tanta paciencia. Lo dejó, también desencajado, para siempre.

4 comentarios:

  1. Todo es cuestión de paciencia y perseverancia. El que la sigue, la consigue...
    Abrazos
    E. Martí. (Hoy sólo puedo publicar como "Anónimo", pero no lo soy, jeje)

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  2. ¡Qué puñeteros los puzzles!
    Aún acabados, parecen siempre incompletos.

    (Si te gusta lo que ves...
    Puzzle -con dos Z-)

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  3. El problema, Esmeralda, es que a veces nos dedicamos a cosas sin ningún valor y descuidamos aquellas otras (asuntos o personas) que en realidad lo tienen.

    Como E. Martí o "Anónimo", siempre, bienvenida.

    Un abrazo.

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  4. Además que sí, Elías. Y, encima, pregunto yo: ¿sirven, realmente, para algo?

    Lo del puzle, con una sola z, es con afán de ajustarme a la palabra que recoge el diccionario de la R.A.E., ya castellanizada.

    Un abrazo.

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