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jueves, 16 de junio de 2011

Sobre la escritura (otra vez)

[Imagen: Hombre leyendo, de John Singer Sargent]


            Me reconozco tantas veces en lo que otros escriben, que muchas más siento la tentación de entregarme al silencio, de no decir ya nada y abandonarme al intenso placer de la lectura. Sin embargo, cuanto más leo, más necesidad siento de vencer mis reparos, de trenzar mis palabras, de expulsar mis demonios a través de este esfuerzo que es enfrentarme a mi propia voz.


6 comentarios:

  1. En eso, Antonio, estamos todos los que, mal que bien, le "damos a la pluma" de vez en cuando.
    Quien diga que no se ha hecho alguna vez esa reflexión, miente.

    Abrazo.

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  2. Porque el hombre necesita, tras reconocerse en esa voz, que es la de todos, sacarla fuera para que grite, se derrame, extienda su verdad, selle su hermandad, descanse porque es solidaria .... (Y por muchas otras razones)
    Un abrazo. Esmeralda

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  3. Sin ser tan tajante como Elías (al fin y al cabo, ¿que interés puede tener alguien no del todo fatuo en mentir en un asunto así?; y si es del todo fatuo, ¿qué interés puede tener?), sí creo que el estado primigenio, incluso la auténtica naturaleza, de toda persona interesada por las letras es el (o la) de lector. Y solo como deriva de esa inclinación se llega a la tentativa de escribir, tal vez para poder leer los libros que aún no existen o no se encuentran, tal como suelen confesar muchos escritores de prestigio, con una actitud que a veces me ha parecido un poco impostada, si bien ahora creo que en el fondo es sincera. Pienso que leer-escribir son, en el fondo, dos encarnaciones (o encarnaduras) de la misma pasión, y que en sentido estricto no hay diferencia entre una y otra, sobre todo si se dejan a un lado la vanidad del yo (misión improbable) y la búsqueda del ser reconocido (por los otros), una pulsión que tantas veces sustituye la necesidad de reconocimiento (de uno mismo), tarea esta última que se cumple más que en ningún otro espacio frente al espejo que todo libro lleva más o menos escondido o bien visible entre sus páginas (al igual que las demás formas de arte).

    A partir de mi experiencia, y de forma provisional (cómo si no), lo resumiría a modo de eslogan: «Leer es una placer. Escribir, un sinvivir... sin el que la vida es mucho más oscura».

    Interesantes todas estas reflexiones sobre la escritura, Antonio. Se prestan al diálogo.

    Un abrazo

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  4. Ya me temía yo, Elías (dicho con toda la ironía del mundo, claro), que no podía ser yo tan original. Y sí, coincido contigo en que por ahí deben ir, en general, los tiros.

    Un abrazo.

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  5. Gracias, Esmeralda. Creo que tus palabras complementan y acaso aclaren esta pequeña reflexión mía en torno al oficio de la escritura.

    Gracias por estar ahí.

    Un abrazo.

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  6. Alfredo, sin obviar tus palabras -como siempre, ajustadas y bien argumentadas- me quedo con el eslogan final que apuntas y que, creo, resume bastante bien toda esta cuestión. Y sí, supongo que tales asuntos se prestan al diálogo, ya sea a través de esta ventana o ante esas pintas a las que invitabas ayer. A ver si encontramos ocasión para lo segundo, que siempre será más llevadero el trago.

    Un abrazo.

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