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lunes, 1 de agosto de 2011

Miro la mar

[Puesta de sol desde Sta. Cruz de Oleiros © C. E. L.]

Al otro lado de la rada, el ojo luminoso de la Torre de Hércules oficia su fulgor 
con precisión de matemático. 
A este lado la noche se aproxima, y se acuna la mar con la cadencia dulcísima 
de un ritmo que conoce hace siglos. 
Yo la oigo 
con la veneración que ya la profesara cuando apenas tenía veintiún años. 
Y, sin embargo, ahora, no puedo precisar lo que me dice, 
las palabras de espuma que en la playa traducen rumor de caracolas, 
voces de náufragos y ahogados, 
e idiomas milenarios que ha aprendido 
en su incansable caminar.

La miro, la contemplo, la amo. Y es esa mar de siempre y renovada,
la madre de la vida,
la que calma y destruye,
la señora de todos los caminos. 

1 comentario:

  1. Sin duda estás enamorado de la mar..que lindo poema le has regalado..
    bss

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