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domingo, 2 de octubre de 2011

Hace tiempo aprendí

[La barca de Caronte, de Joachin Patinir: Museo del Prado]


Hace tiempo aprendí que sólo tengo
para vivir el tiempo en el que vivo;
que no firmé jamás ningún recibo
que dé fe de algo más. Así sostengo

que conmigo termino, y me prevengo
ante ese trascender contemplativo
en que antaño creí; del que, instintivo,
me defendí, sin aguardar devengo.

Hace tiempo que sé que tras mi marcha
tan sólo he de quedar en la memoria
de quienes me aman. Lo demás, ceniza.

Busco, por ello, transformar la escarcha
de mi vida en mil pétalos de historia,
por ver si así mi tiempo se eterniza.

4 comentarios:

  1. Por alguna razón que se me escapa llevo mucho tiempo sin poder escribir en tu blog. No por falta de tiempo, sino porque ni con el firefox ni el explorer me permitía acceder a mi cuenta. Que conste que, a pesar de todas esas dificultades, te he seguido leyendo con cierta asiduidad.

    Al leer este pedazo soneto me he dicho que como sea tengo que entrar a comentártelo, y aquí estoy, con otro navegador distinto que parece que no me pone tantas pegas.

    Pues allá voy: Este es uno de esos sonetos que hacen trascender al autor en el tiempo. De esos que se quedan en la memoria aún sin pretenderlo, que se escriben en la madurez, cuando uno está de vuelta de muchas cosas. Seguimos aprendiendo de ti, amigo Antonio.

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  2. No sé si es cuestión del navegador, dado que ha habido otras personas que han tenido las mismas dificultades y días más tarde han conseguido dejar un comentario. En cualquier caso, sabes que estás cumplida: comenta cuando te apetezca y sin fecha. Entre verbos y penumbras, estamos abiertos las 24 horas. (Guiño cómplice).

    En cuanto a tu opinión sobre el soneto, no sé si será para tanto. Ahora, comentarios "ansí" lo hacen ensanchar a uno de gozo, al tiempo que ponen un poquito más de carga de responsabilidad a la hora de mostrar nuevos versos. Yo sé, en cualquier caso, que tus palabras son más fruto de esta larga amistad cibernética, y que te puede la emoción (Nuevo guiño).

    Un abrazo.

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  3. Al hilo del último verso, me parece oportuna la frase del maestro Gila leída la otra noche (cito de memoria, así que no respondo de la exactitud, pero creo que se salva el "recao"): «No me interesa la eternidad. Como no voy a poder estar allí para verlo, la cosa pierde mucho...»

    El soneto, como dice Vocal, superior.

    Abrazos

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  4. No andaba descaminado el maestro Gila. Además, eso de la eternidad, ¿no resultará demasiado largo? Conformémonos con hacer eterno cada instante, ¿no?

    Gracias por la apostilla.

    Un abrazo.

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