Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

lunes, 31 de octubre de 2011

Hay un momento


[Imagen: Mosaico de Teseo, El Minotauro y El Laberinto.
Tomado de: http://ingenieropalanca.blogspot.com/]



Hay un momento, antes o después,
en que no sabes hacia dónde dirigir tus pasos,
hacia dónde dirigir tu mirada,
a qué punto de los cuatro puntos cardinales
dirigir tus palabras.
Ese es el momento
en que caminas sonámbulo por tu propio sueño,
en que te adentras en la espesura habitable de la nada,
y fluyes de ti para ti mismo, sin que tengas
la forma ni la fórmula del cuerpo que te hospeda.
Hay un momento, antes o después,
en que debes mirarte en el espejo… y no reconocerte,
en que debes abrir tu corazón al viento,
y dejar el hogar donde invernaste,
y solo, a la intemperie,
acudir hacia ti.
Después vendrá la fiesta y la alegría,
el gozo y la alborada.
Y aquella desazón que te embargaba, como un náufrago,
se perderá en la niebla para siempre.
Hay un momento, antes o después, para que ocurra.
Y tiene que ocurrir.
 Tenlo presente.

2 comentarios:

  1. Yo también conozco el laberinto entre el antes y el después.
    A pesar de lo perturbador que pueda presentarse, siempre estoy dispuesta a mirar a través del verso en el que dices "Debes abrir tu corazón al viento" Y, a continuación, esperar lo mejor de cada cambio, pensar en positivo y mirar siempre hacia delante.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Pues sí, de eso se trata, en definitiva. De pensar en positivo ante las adversidades. Y "tirar p'alante", que decimos en mi pueblo.

    Un saludo.

    ResponderEliminar