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domingo, 16 de octubre de 2011

Oporto en la memoria

[Rabelo atracado en la margen de Gaia © C. Elvira]

                                 A Lidia, Charo, Benito, 
                                 y demás amigos que lo visitarán pronto. 

Oporto sabe a mar y sabe a vino,
a muelles, a cargueros y a bodegas,
a Duero acariciando su destino,
y a quintas y casonas solariegas.
Sabe a un tiempo feliz y ya pasado,
y a un devenir abierto a lo soñado.

Oporto es un lugar para el paseo
y para respirar literatura;
una ciudad donde la luz más pura
alimenta otra forma de deseo.
Y es Oporto el fulgor de una acuarela
que en las aguas del río se revela.

2 comentarios:

  1. Bonita y sentida oda a la ciudad portuguesa. No tengo el gusto de conocerla, pero leyéndote me han dado ganas de ponerle remedio.

    Saludos.

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  2. estimado/a? acróbata:

    Ojalá mis versos pudieran hacer justicia a una ciudad como Oporto, llena de rincones que descubrir y de los que disfrutar. Si puede, anímesa a conocerla. Seguro que no le defraudará.

    Saludos.

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