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martes, 22 de noviembre de 2011

De la costumbre

[Imagen tomada de http://www.rrhhsocialmedia.com]


           Con el tiempo uno acaba por acostumbrarse a casi todo. De tal forma, que damos en no observar lo que más cerca tenemos de nosotros, perdiéndonos así el placer de la belleza y el asombro ante lo que acaba por convertirse en algo cotidiano: la salida o una puesta de sol, verbigracia. Acaso el amor también esté expuesto a ese peligro. De nosotros depende preservarlo, dotarlo de sorpresa, hacerlo diferente a cada instante. Como el amanecer o la hora del ocaso, siempre nuevos. Feliz aquel que tiene en la mirada oficio de vigía.

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