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jueves, 24 de noviembre de 2011

Liba de mí



Liba de mí, mi abeja bienhechora,
hasta que brote luz de mis adentros,
hasta inundar el centro de mis centros
de tu esencia vital y turbadora.

Liba de mí, mi abeja zumbadora,
y arrástrame contigo a los encuentros
con la belleza. Y a los desencuentros
con el dolor que alguna vez aflora.

Liba de mí. Destila de mis venas
la mejor savia para tus colmenas:
materia prima de tu cera y miel.

Después, saciada, vuelve a tu reposo.
Y que queden el vértigo y el poso
en manchas de cristal sobre el papel.

4 comentarios:

  1. Tu blog endulza cualquier celda. Es un placer leer la profundidad que recuperas para tus lectores.

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  2. Eli, el placer es poder encontrar lectoras como tú, siempre ahí.

    Un abrazo.

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  3. Me ha gustado mucho este soneto sobre la abeja.
    He visitado tu blog más veces pero había pasado por alto esta pequeña obra de arte.
    Tengo muchos poemas escritos sobre este tema, en mi poemario "La tierra roja de la sierra pobre" que va sobre un pueblecito de la alcarria donde quedaron todos los recuerdos de mi infancia.
    Un saludo

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  4. Bueno, Carmen, el soneto, más que sobre la abeja, pretende ir sobre la inspiración... Otra cosa es que uno haya sido capaz de expresarlo con suficiente poder de sugerencia y claridad. En cualquier caso, muy agradecido por tu lectura.

    Un abrazo.

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