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lunes, 5 de diciembre de 2011

Insomnio

[Nubes © A.C.G.]


            En medio de la noche, el insomnio me acecha. Es un reptil que llega hasta mi cama, que se enrosca conmigo y me anuncia presagios de una tierra que ignoro. En medio de la noche me debato en las sombras, invoco a los clarines más cálidos del sueño, alzo mi voz al alba que precede a la luz. Pero el insomnio sigue abrazado a mi cuerpo, ahogándome despacio en el silencio oscuro de la noche. Entonces me levanto y escribo lo que siento. Y ese reptil afloja sus anillos, herido de palabras. Yo regreso a la cama, cierro los ojos, dejo que el sueño, como un ángel, me conceda sus alas.

6 comentarios:

  1. Un escrito para acompañarnos, me quedo con "Y ese reptil afloja sus anillos, herido de palabras." Una frase contundente, brillante. Un abrazo amigo mío.

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  2. Es que, Eli, de cuántos reptiles y otros peligros no nos salvarán las palabras... Aunque, pensándolo bien, tan suyas son, que más de una vez también nos pueden meter en alguna trampa. Creo, sin embargo, que no es el caso.

    Un abrazo.

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  3. Tomo noto, para cuando me sucede. Hermoso texto.

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  4. Es curioso como el vacío incómodo del insomnio puede acabar convertido en un cuento tan bello. He visto que has decidido subirte a mi pequeño bote, es bueno tener acompañantes. Me uno yo también a tu tripulación de navegantes.
    Un saludo,
    G.

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  5. Gracias, Amando, por tus palabras. No es mala opción, te lo aseguro.

    Un abrazo.

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  6. Gusanito, como dicen por mi pueblo, "cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo mata moscas". Así el insomnio, a veces, da también sus frutos.

    Bienvenido.

    Un abrazo.

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