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viernes, 23 de diciembre de 2011

Romanceta navideña: Mazapán

[Imagen tomada de Wikipedia.org - Autor: Tamorlan]


Si llamamos Chisneto al conocido
chiste de bar, contado en un soneto;
y hemos denominado Cocineto
al soneto que rima un buen cocido

o cualquier otro plato revestido
de cierta gracia y seductor secreto
(y en ello cabe entrante, postre o reto
que en la cocina encuentre su sentido),

llamaré Romanceta a la receta
de cualquier guiso o vianda que alimente,
expresada en romance y verbo llano.

Cabrá el lomo a la sal, la caldereta,
la caza, los arroces o el crujiente
hojaldre hecho pastel, y lo huertano.

Valga esta Romanceta navideña
para endulzar el gusto de la peña:


Lo mismo que el turrón vuelve
a casa por Navidad,
llega ese dulce sublime
que es —para mí— el mazapán.
Hecho de almendra y azúcar,
sin que necesite más,
se dice que llegó a España
cuando el conde Don Julián,
aquel conde que, portero,
dejó a los moros pasar
a los dominios de un Godo
que ya daba en declinar.
Por tanto, fueron los árabes
cuando vinieron acá
los que, en su refinamiento,
nos trajeron tal manjar.
No es su receta un secreto,
mas para poder gozar
de ese perfecto acabado
que hace de él algo especial
es preciso que la almendra
se trabaje hasta quedar
tan triturada y tan fina
como polvo de azafrán.
El azúcar, de igual modo,
el cedazo ha de pasar,
y así, azúcares y almendras,
fundidos con buen afán
forman una masa dulce
que se puede modelar.
Después vendrá el confitero,
y con esa masa hará
unas pequeñas figuras:
patos, peces, empana-
dillas, jamones, conejos…
formas caprichosas que al
pasar por el horno quedan
listas para el paladar.
No se olvide —es importante—
que este dulce singular
debe llevar una parte
de almendra amarga, que da
ese toque imprescindible
de amargor, algo esencial
para alcanzar equilibrio
sin llegar a empalagar.
El de Toledo se lleva
la fama, pero es verdad
que por toda la provincia
no es difícil de encontrar
un mazapán que se precie,
si no en precio, en calidad.  
El de Oropesa, es muy bueno;
y bocado magistral
el de San Martín de Pusa;
tampoco me he de olvidar
de los que se hacen en Gálvez,
en La Mata o en Polán.
Pero con todo, de todos,
por su equilibrio sin par,
me quedo con el que viene
de la muy noble y leal
ciudad llamada antes Ébora,
y hoy Talavera de la
Reina, que es la patria chica
de quien firma este cantar.
Pero que nadie se piense
que si prefiero el de acá
es sólo por hacer patria
haciendo publicidad.
Ante la duda, quien guste,
que visite mi ciudad,
que yo le llevaré al sitio
donde lo ha de comprobar.
Tras probarlo y degustarlo,
la razón me habrá de dar.

(Y hasta aquí la romanceta,
que comienzo a salivar.)

5 comentarios:

  1. Hola Antonio y muchas gracias por mantener el horno encendido y la puerta entreabierta. Los sueños recién horneados viajan hacia mi mesa con ese perfume que tan bien escribes.

    Lo que aquí versas solo demuestra una vez más que eres un poema que respira e uncorpora su sin par sentimiento en todo lo que hace.

    La postal que recibí era tan hermosa como el corazón que la inspira. Que el amor, la paz y la salud sigan reinando en el hogar de la poesía, junto a la divina familia de la que tú formas parte. Un fuerte abrazo amigo de Dios.

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  2. Eres genial Antonio. Feliz navidad gran poeta.

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  3. Sólo una vez me atreví con el mazapán: armado de un molinillo de café, molí un kilo de almendras con un kilo de azúcar. Después amasé. Después horneé. Las manos se me quedaron suavitas con el aceite de la almendra. El mazapán tan duro que se podían clavar clavos. A ver, no todo van a ser ventajas en la cocina. Feliz Navidad

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  4. No sé por qué, me dejé estos comentarios vuestros sin respuesta. Elizabeht, Milagros, Enrique, gracias a los tres. Y mis mejores deseos para estos días y el próximo 2012. Ojalá sea pródigo en bondades con todos.

    Enrique, en cuanto a lo del mazapán, ¿será que hay que seguir intentándolo, hasta perfeccionarlo?

    Un abrazo a los tres.

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  5. Tarde y en junio veo estos versos / tan enzulzantes y tan diversos / que he deseado que fuera invierno / "pa" tener frio y desgustar / una bandeja de mazapán.

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