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sábado, 3 de diciembre de 2011

Sobre la escritura (...y sigue)

[Fragmentos de Inventario expuesto en una librería]

            Me asombra —y, hasta cierto punto, también me abruma— cuando alguien me dice: “Te he leído, y me he visto reflejado en tus palabras.” Entonces me doy cuenta de algo en lo que no reparo mientras escribo. Y es que, a la postre, nada de cuanto hacemos viene a ser baladí. Da igual que escribamos un poema o que hagamos la compra. Cualquier acto nuestro, por ínfimo que parezca, repercute en los otros. Escribir, por tanto, se convierte en un ejercicio que exige máxima responsabilidad y exigencia. Y, sobre todo, máxima sinceridad con nosotros mismos, conmigo mismo. Aunque ello, en ocasiones, lleve aparejado la presencia tangible del error.

4 comentarios:

  1. Tus poemas por ser sangre en busqueda de venas siempre nos alcanzan. Hoy te mencionare uno, Agenda. tan breve y conciso como el respiro que nos mantiene en pie.

    Saludos Antonio.

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  2. Estoy completamente de acuerdo con la reflexión tan responsable que haces, del acto de escribir como cualquier otro acto cotidiano, que da sentido e identidad a nuestra vida.
    Un saludo.

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  3. Lejano texto en el tiempo, ése que nombras, Eli, pero vigente en mi día a día. Muchas gracias.

    Un abrazo.

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  4. Gracias, Carmen. En el fondo, no deja de ser una reflexión de Perogrullo. Lo importante es ser coherente con ella.

    Un abrazo.

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