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sábado, 26 de febrero de 2011

¿Saben ese otro que dice...?


[Imagen tomada de la Red: http://www.fotosearch.es/]


Cansados de la tumba, un par de muertos
quedan para salir de marcha un día.
Se escapan una noche y ya, en la vía,
afanan una moto, cual expertos.

Mientras el uno arranca, el otro pide
que le aguarde un momento: “Vuelvo ahora”,
y se entra al cementerio. Cuando aflora,
trae a cuestas la lápida, que mide

acorde a la estatura del difunto.
De modo que, llegados a este punto,
el otro, sin creer en lo que ve,

le dice: “¿A dónde vas con ese peso?”
Y el compadre contesta: “Yo, ex profeso,
nunca salgo a la calle sin carné.”

De funcionarios

Yo no creo que sea así, pero hay que reconocer que bien, está bien:

viernes, 25 de febrero de 2011

Receta para un poema

 [Fotografía tomada de la página http://www.edgaragg.com/ ] 


Mírese el corazón, tómelo el pulso,
elija las palabras más precisas
extraídas del fondo del silencio,
y con sereno afán amáselas.

Déjelas reposar unos segundos
o una semana, según vea;
que su criterio en esto es importante
y queda a su elección. Una vez hecho,
guíselo a fuego lento, hasta que adquiera
el punto deseado.

Cuando esté frío,
delo a probar a sus amigos,  
sin hacer mucho caso de críticas ni halagos.
El resultado, siempre mejorable,
permitirá ganar en experiencia, de tal modo
que en próximas cocciones las palabras
queden quizá más tiernas o afiladas,
dependiendo del plato y el momento
en que se vaya a degustar.

Naturalmente,
entre los ingredientes necesarios,
puede tomar el yo, la soledad, el amor o los celos,
la solidaridad o el esperpento… 
pero no olvide nunca
que, por buenos que sean los ingredientes,
el resultado último 
dependerá del modo en que los trate,
del punto de sazón de las palabras,
de la temperatura a que se hagan.

Y, al final, a pesar de mimos y cuidados,
el poema tendrá su propio aroma,
un sabor peculiar, y nunca el mismo,
dependiendo de aquellos que lo prueben,
pues aquí, es bien sabido,
intervendrá también
el caprichoso gusto del gourmet.

jueves, 24 de febrero de 2011

Ecos de infancia (*)

[Imagen: tomada de http://www.vigoenredados.com/]


                        A Don Enrique Magaña Jiménez, mi maestro;
                               y a J. F. R., condiscípulo entonces.




En aquel caserón que hizo de escuela;
entre aquellas paredes desconchadas;
en la voz del maestro, en sus miradas;
y en la lección como una cantinela.

En el mapa geofísico de España;
en los misterios de la geometría;
en la estufa de hierro, casi fría;
y en las historias de Maricastaña.

En los caminos del aprendizaje;
en los textos de letra redondilla;
en la pluma, el tintero, la cartilla;
y en el fulgor primero del lenguaje.

En ello —escuela, asombro, luz, distancia—
alienta aún la llama de mi infancia.




(*) ESTE SONETO SE HA PUBLICADO RECIENTEMENTE EN LA REVISTA DEL COLEGIO "RAFAEL MORALES", DE TALAVERA DE LA REINA, EDITADA CON MOTIVO DEL XXV ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN. 

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Te acuerdas?


[Famosa fotografía de Tejero en el momento del asalto al Congreso - tomada de la red]

 Hoy hace treinta años de aquello... 



Recordémoslo con un poco de humor:



lunes, 21 de febrero de 2011

El castaño (*)

 [Imagen: Castaño en Las Médulas - ©   C. E .L.] 


1.-

El árbol nos da sombra y nos da fruto,
es de origen humilde, pero estalla en el bosque
en una llamarada vegetal, verde y abierta,
que preludia el otoño.                
                                        Lo admiramos
—techo de intenso aroma, luz dorada—
fundiendo las pupilas con su enorme velamen
de erizos casi a punto de estallar.

Huele a naturaleza y, si se observa
con un detenimiento que los tiempos impiden,
se aprecia entre sus ramas una vejez serena,
consciente de su arraigo, su historia y su sentido.


2.-

Hermosísimo árbol, poderoso
castaño,
generoso y discreto,
ayer fuente de vida, alimento del pobre,
y hoy apenas un signo de un tiempo ya olvidado,
ante ti me detengo,
admirado y humilde, 
invocando impaciente las palabras más justas
—las que nunca responden,
a las que siempre aspiro—
para cantarte hoy una canción pequeña,
íntima, susurrante,
personal y sincera,
con la que celebrar tu natural y bella arquitectura, 
tu ser, tu vida lenta, tu exacta identidad.




(*) Del libro En lento descender

sábado, 19 de febrero de 2011

Vuelo (último enclave)

[Imagen: "En vuelo"   ©   C. E .L.] 


De regreso, un mar de nubes,
y abajo, en la mar, el cielo.
La cosecha del viaje
es luz que madura el tiempo.

jueves, 17 de febrero de 2011

Santa Sofía (enclave 2)

[Imagen tomada de: http://www.vootar.com/videos-de/Iglesia-de-Santa-Sofia]

Contemplo Santa Sofía,
a pesar de la distancia.
Otros ojos, por mí, miran.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Capadocia (enclave)

Chimeneas de las hadas, en Capadocia
[Imagen tomada de la Web: http://turquia.pordescubrir.com/]


Hoy, dieciséis de febrero,
sueño con la Capadocia,
y yo sé por lo que sueño.


(Una vez colgada esta entrada, doy con una variación al texto que no me resisto también a mostrar):

Hoy, dieciséis de febrero,
sueño con la Capadocia,
y yo sé por qué la sueño.

martes, 15 de febrero de 2011

Saben ese otro que dice...

A modo de advertencia:

Como en tantas otras ocasiones,
ando de revisiones,
y reviso estos días mis chisnetos:
chistes ya conocidos y obsoletos
que acaso banalicen a su autor;
no sé… Pero el humor
también me invita a pergeñar sonetos.
.


Un viejo en el doctor: “Doctor,  le explico
la causa de mi mal... mire, el primero,
lo alcanzo sin dudar, y, placentero,
llego al segundo, tal como le indico.

Pa’l tercero, ya ve, no rectifico,
sigo a mi ritmo. Siéndole sincero,
el cuarto lo acometo muy torero,
y ante el quinto, señor, me sacrifico.

Con el sexto no puedo, aunque lo intente.
¿Qué me manda, doctor, que me alimente,
que me dé fuerzas y me ponga bravo?”

El galeno le dice: “Es una gesta
cinco a su edad”.  Y el buen señor, contesta:
“Pero es que yo... resido en un octavo”.

lunes, 14 de febrero de 2011

Un chisneto [*]

[Imagen tomada de la web: http://www.travelnauta.com/category/fuegos-artificiales-blanes/]


Al celebrar las fiestas patronales
quiso el Alcalde, Don José Aparicio,
iniciarlas con fuego de artificio:
lo nunca visto en Torrecascajales.

Y por dar más realce a aquel festejo,
se le invitó al señor Gobernador,
al Obispo, y hasta a un Embajador
amigo del edil Luis Marmolejo.

El pueblo, entre guirnaldas y banderas,
con traje de domingo y perfumado,
se concentraba en círculos y aceras.

Mientras, al Consistorio, engalanado,
iban llegando las Autoridades:
joyas, galas, sombreros... vanidades.



Tras el pregón de feria de un artista
de cierto relumbrón, llegó la hora:
rompería la pólvora sonora,
y sería un festín para la vista.

Elevando los ojos hacia el cielo,
el público, impaciente y expectante,
en medio de un silencio emocionante,
aguardaba que el fuego fuera vuelo.

Pero nada ocurría, y Aparicio
ordenó a un alguacil que le informara
de la razón de aquel aplazamiento.

El hombre se enteró y entre el bullicio,
vino a informar: —Alcalde, dice Jara
que no lo entiende, que en el probamiento

de esta mañana, sin ningún retardo,
fue explotando, puntual, cada petardo.



[*] Como corresponde al concepto "chisneto": chiste popular traducido al soneto (en este caso, pues la extensión lo exige, a dos... y con estrambote.)






lunes, 7 de febrero de 2011

Preguntas


[Imagen tomada de la pág.web: 
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/ceip_san_rafael/Baelo%20claudia/baelo%20claudia.html] 




¿Qué tiempo es este, donde la decencia
es algo baladí? ¿Por qué locura
viene a ensalzar el mundo la impostura
de aquellos que adormecen su conciencia?
¿Por qué, frente a la ética, se aplaude
a quienes hacen  profesión del fraude?

¿Por qué se niega la filosofía
y se marca un camino para todos?
¿Por qué se mide todo en plusvalía,
y no en conocimiento y buenos modos?
¿Por qué, frente a la voz del corazón,
predomina la pura sinrazón?

viernes, 4 de febrero de 2011

Siempre la vida

[Imagen: "Manzanas" de Cezane - 1878/79]

Hay veces que la vida nos escoge
y sin saber por qué nos amenaza,
nos cambia el paso en menos de un segundo
y el mundo es más oscuro. No sabemos 
por qué. Nos preguntamos 
por qué, precisamente,
nos pasan estas cosas a nosotros,
por qué todo parece derrumbarse,
por qué pierden sentido las palabras.
Querríamos volver sobre los pasos,
dar marcha atrás al tiempo, regresar
a ese punto anterior en que la vida
era un lugar seguro todavía.
Pero nunca es posible, porque el tiempo
—lento, impasible, cruel, inexorable—
sigue a lo suyo y siempre nos empuja
a un paso más, ocurra lo que ocurra.

Si el mundo de repente se acabase,
si se parasen todos los planetas
y ni la rosa respirase, y todo
fuera pasto del reino de la muerte,
quizá la paz vendría hasta nosotros,
diluidos en sombras y en olvido.
Pero nada se acaba. El corazón
sigue latiendo fuerte. La luz sale
cada mañana con el sol. La vida,
que sin saber por qué nos ha escogido
clavándonos puñales, continúa
en la risa de un niño, y por el llanto
de la madre que extraña al hijo muerto.

Qué sencillo sería si todo terminara,
si fuéramos capaces de habitarnos de bruma
y saltar al vacío… Si pudiésemos
poner fin a la noche con más noche.
Con una noche eterna y victoriosa.

Sin embargo, qué burda cobardía
saltar al precipicio de las sombras
sin mirar hacia atrás, sin ver que todo
habrá de ser distinto sin nosotros,
y que esa misma noche que anhelamos
será más negra y lenta y más tirana
para cuantos nos aman y queremos.

Hay veces que la vida nos escoge
y que nos corta el paso, y que nos ciega
con terrible dolor. La misma vida
que ayer nos empujaba a una alegría
que parecía tan inexpugnable.
Mas si somos capaces de mirar un momento
a nuestro alrededor, si concluimos
que no hay nada más claro que el espejo
de nuestra voluntad, y que podemos
volver a levantarnos pese a todo,
alzaremos el vuelo hasta las cumbres
más altas de la vida, sabedores
de que el dolor nos hizo más humanos.
Y más fuertes también. Y más serenos.