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jueves, 30 de junio de 2011

Frente al papel en blanco

[Imagen tomada del blog El escritor, el lobo y la sombra: http//loboest.wordpress.com/]

Me asombra cómo a veces, frente al papel en blanco, pluma en ristre, puedo permanecer horas y horas: escribir y tachar y volver a escribir. Y así pasar la tarde o la mañana, ajeno a lo que ocurre en derredor. Otras veces, en cambio, la estilográfica parece que estuviera cargada de eléctricos latidos, que el blanco del papel deslumbrase como un sol despiadado y maligno. De modo que huyo de su lado como alma que llevase el diablo. He aprendido que no siempre, movido por el placer, ha llegado a buen puerto mi escritura. Y que escribir es un acto también de voluntad, de esfuerzo y, acaso, de dolor. Por eso, últimamente, me empeño en dejar manchas de mí mismo casi todos los días. Me plazca o no me plazca.

miércoles, 29 de junio de 2011

Desde mi ventana

[Un joven mirando por la ventana, óleo de Gustave Caillebote]


            Desde mi ventana veo pasar el tiempo. En forma de nubes, en forma de pájaros que van hacia el sur. Veo pasar los coches y a gentes que van a lo suyo. Veo la luz que pasa. Veo pasar la vida. A veces, también yo paseo bajo mi ventana.

martes, 28 de junio de 2011

Albada

[Al alba © C.E.L.]

            Al amanecer cantan los pájaros y rompen el silencio pausado de la noche. Yo me asomo, miro por la ventana y sólo veo un afilado corte de luz que se abre tras el monte. Sé que comienza el día. Y eso, unas veces me inquieta; otras me salva.

lunes, 27 de junio de 2011

No todo es cine



            Bésame, le dice ella. Tómame entre tus brazos y bésame. Y él, que ha permanecido silencioso, se abalanza de pronto con pasión, y la abraza y la besa. Allende viene el fin. Y comieron perdices. Ya fuera de la sala, la vida aguarda con el cuchillo entre los dientes, con las letras de cambio y los malvados, aquí y allá, haciendo de las suyas.

martes, 21 de junio de 2011

Contra el ruido

[Imagen tomada de http://turcon.blogia.com/]


            No entiendo ese afán por el ruido. Ese placer que algunos parecen experimentar dando gritos sin venir a cuento, o invadiendo el espacio de los otros con músicas que, difícilmente, podrían definirse como tales. Esa insistencia en los motores a escape libre. Esa voluntad de profanar la noche.

lunes, 20 de junio de 2011

Al compás



            Después de tantos años desempolvo un disco de vinilo. Lo coloco en el plato, acciono el mecanismo, la aguja lo acaricia. Oigo el refrito típico de entonces y, al tiempo, la música se expande por la sala. El viejo Bach me abraza, se adentra por mis venas, me llega al corazón. Más que escuchar su voz, más que sentir la luz en su armonía, me doy a la nostalgia de repente. Cierro los ojos. Pienso en quien no he sido.

domingo, 19 de junio de 2011

Mientras el tiempo pasa

 [Río Mao, en la Ribeira Sacra]

            Un río, apenas un arroyo, fluye cantarín entre las piedras. Líquido, repta alimentando berros, cobijando en sus aguas renacuajos y peces. Desde su orilla lo contemplo, inundado de paz y de asombro; de extrañeza y dolor por las heridas que habrá de soportar curso adelante. Abandonado a su transparencia, dejo pasar el tiempo.

sábado, 18 de junio de 2011

De ayer a hoy

[Imagen: MATERNIDAD, escultura en granito, ubicada en el Parque de El Prado, 
en Talavera de la Reina. Ignoro el nombre de su autor]

            A principios de los años sesenta —el dato es importante— visitaban a mi madre dos señoras de su pueblo. Una, con una hija casadera, al parecer, embarazada; de la otra, muy popular entre los vecinos, se comentaba —por decirlo suavemente— que estaba cerca de faltarle un verano. Se interesó mi madre por el caso de la muchacha: si el chico seguía con ella, si iban a casarse… Entonces rompió a llorar la mujer, lamentándose de la desgracia de su hija, con quien, por lo visto, el novio no estaba dispuesto a contraer matrimonio ni a reconocer la paternidad.
            Mi madre, al contárnoslo, recordaba la congoja de su paisana, y a la otra mujer, consolándola con una frase que ha quedado en la memoria colectiva de nuestra casa. Toda una filosofía de vida adelantada a su tiempo. Por lo menos, más de una década:
—Anda totta —decía— por eso no te percupes. Ya ves, mi niño no tié padde. Amos —y chasqueaba la lengua—, lo tié y no lo tié.
            Huelga decir que la mujer era madre soltera.

viernes, 17 de junio de 2011

El juicio

[Imagen tomada de josecarlos.wordpress.com]


            Resulta extraña esa doble sensación que experimento a veces, cuando, ante un texto escrito y olvidado, me doy a su lectura. En ocasiones me sorprende y deslumbra, como si no hubiera sido yo aquel que lo escribiera. En tal caso, siento un placer íntimo que reafirma mi ego y me dice que, aunque sólo sea por momentos así, merece la pena continuar escribiendo. Sin embargo, también hay veces en las que cuanto escribí y repaso me parece infame. Y me indigno conmigo y me reprocho este capricho mío de querer decir. Con el tiempo, también he aprendido a relativizar ambas experiencias, y a dejar que otros sean los jueces de la cosa. Aunque gran parte del cuerpo del delito lo mantenga aún oculto.

jueves, 16 de junio de 2011

Sobre la escritura (otra vez)

[Imagen: Hombre leyendo, de John Singer Sargent]


            Me reconozco tantas veces en lo que otros escriben, que muchas más siento la tentación de entregarme al silencio, de no decir ya nada y abandonarme al intenso placer de la lectura. Sin embargo, cuanto más leo, más necesidad siento de vencer mis reparos, de trenzar mis palabras, de expulsar mis demonios a través de este esfuerzo que es enfrentarme a mi propia voz.


miércoles, 15 de junio de 2011

El Escollo

[Imagen tomada de Viajesbenasque.com]


            A veces, cuando leo una novela —una novela que me gusta mucho, que me atrapa desde sus primeras líneas— llego a un punto en el que continuar exige de mi esfuerzo. Algo así como si ascendiera por una montaña y, de pronto, algún saliente me impidiese el paso, y yo tuviera que ingeniármelas para salvar el escollo. Leo entonces con más atención, con mayor interés. Las páginas se resisten y a mí me cuesta avanzar. Hasta que, de repente, una frase me reconcilia de nuevo con el texto y todo vuelve a ser fácil y fluido. Así también la vida.

martes, 14 de junio de 2011

Contracorriente

[Imagen tomada de sportvicious.com]


Nadó contracorriente durante todo un día, durante toda una noche, durante toda una semana. Nadó contracorriente durante todo un mes, un año… Sus amigos no acababan de entender ese afán de ir contra todo. Al cabo del tiempo, agotado por el esfuerzo, también él se dejó llevar. Tanto, que acabó por ahogarse.