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viernes, 27 de enero de 2012

De amor y azar



           Me pregunto cuántos sueños caben en la palabra amor, cuántas esperanzas y deseos; también, a veces, cuántos desengaños. Y vengo a responderme, no sé si con fortuna, que cuantos sueños alzamos en palabra tan bella, cuantas esperanzas y deseos ponemos en su armazón de luz, ya están, o no, en nosotros; de nosotros depende que se cumplan. Porque el amor, tras el primer azar, es algo que hemos de construir a cada instante: con gestos, con palabras, con caricias, con renunciaciones. También con complicidades y utopías. Y aunque es verdad que en tal tarea se exige la voluntad y el esfuerzo de dos, todo es más fácil cuando no olvidamos que esa línea a modo de horizonte, que separa el cielo del infierno, la trazamos nosotros. Para hacerla más firme o, definitivamente, para contribuir a su completa destrucción.

4 comentarios:

  1. Todo lo que dices es verdad.... Feliz el que debe someterse al esfuerzo de abonar, regar y cuidar cada día tan maravillosa flor.
    Feliz fin de semana. Un abrazo

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  2. Un pensamiento precioso Antonio, gracias por recargar nuestras baterías.

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  3. Milagros, Esmeralda, Eli:

    no cabe duda que el amor se construye a cada instante. Y no hay mayor ni mejor tarea en la que podemos empeñarnos. A fin de cuentas, será esa satisfacción venida del amor, la amistad y, en general, de todos los afectos, lo único que podamos llevarnos el día que digamos adiós.

    Un abrazo.

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