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martes, 3 de enero de 2012

Esa llama en las venas

 [Unicornio. Imagen tomada de Taringa.net]

Digamos que avanzamos a oscuras,
digamos que a deshora,
digamos que avanzamos hacia no sé qué punto cardinal,
y avanzamos a tientas.
Digamos que avanzamos con una extraña música en nosotros:
apenas una voz que apenas apreciamos,
pero que, sin embargo, nos empuja a seguir.
                                                                         Y así seguimos:
obedientes y torpes, a tientas y a deshora.
Digamos que ignoramos las piedras de la calle,
digamos que los muros nos son desconocidos,
digamos que hay murmullos donde nunca hubo nadie,
y huellas de unicornios que jamás existieron.
Digamos que dudamos ante el paso siguiente,
digamos que, aun así, seguimos avanzando.
Y que retrocedemos. Y a veces nos uncimos
a una noria de anhelos que gira sin descanso.
Digamos que avanzamos.
                                           Y que retrocedemos.
Digamos, simplemente,
                                       que esa llama en las venas...

2 comentarios:

  1. Al menos eso nadie podrá apagárnoslo. Esa llama en las venas nos pertenece. Claro que, cada cual prende lo que quiere...

    Me gustó el poema

    Saludos

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  2. TriniReina, gracias por tus palabras. Siempre es grato saber que lo que uno escribe llega a buen puerto.

    Un abrazo.

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