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sábado, 11 de febrero de 2012

Paréntesis




            Qué tercas se me niegan las palabras. Con qué insistencia se resisten al conjuro de mi voz, que acaba por volver al silencio, a la contradicción, al desasosiego. He de cambiar entonces de estrategia, olvidarme de ellas, darles la espalda. Sin embargo, no por eso me alejo, sino que las convoco en las voces de otros, en renglones de luz que me acompañan, en la belleza exacta de quienes, elegidos, las reciben gozosos. Así, al cabo del tiempo, congraciado con ellas, me acerco a sus orillas, alzo mi campamento entre las voces, y a veces, sólo a veces, vuelvo a verter en ellas mi alegría, mi tristeza, mis dudas y mi vértigo. Digamos que entonces congeniamos nuevamente. Hasta que otro paréntesis de frío venga a trazar distancias entre ellas y mi voz.

2 comentarios:

  1. La belleza está en tu naturaleza y yo descanso en ella. Besos amigo mío.

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  2. Ojalá fuera así, Eli. Lo que es seguro es que en ti está la generosidad amiga.

    Un abrazo.

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