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lunes, 5 de marzo de 2012

Encadenado a ti




Encadenado a ti, levanto el vuelo
cada mañana al despuntar el día,
y aligerado por tu compañía
me dispongo a alcanzar un nuevo cielo.

Así, cómplice soy de tu señuelo,
alimento de ti mi biografía;
y, como el ave canta su alegría,
también yo canto mi pasión y anhelo. 

Tu cadena, que es hierro que no pesa,
me libera del tiempo; me da alas
cuando el mundo parece enloquecido.

Y de este modo, preso en tu promesa
de cotidiana paz frente a las balas,
ileso y libre, amor, vuelvo a tu nido.

2 comentarios:

  1. Precioso este soneto que canta al amor y a su libertad encadenada, Antonio.

    Un abrazo fuerte.

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    Respuestas
    1. Gracias, Paloma, por tu lectura.

      Un fuerte abrazo, también para ti.

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