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domingo, 22 de abril de 2012

La cerveza y mi abuelo


[Mis abuelos, el día de sus bodas de oro]

            En aquellos años, vivíamos en la misma casa que mis abuelos, aunque en distinta vivienda. Recuerdo que yo tendría seis o siete años, y que mi padre y mi abuelo hablaban de comprar cerveza por cajas al distribuidor de Mahou, cuyo almacén estaba próximo a nuestro domicilio. Al hacerlo de esta manera, el producto salía algo más barato, de modo que lo adquirían así y luego repartían la caja entre las dos casas. Hablaba mi padre de comprar botellines en vez de botellas (quintos, en vez de tercios), a lo que mi abuelo terció que de ningún modo, que uno se bebía un quinto y era como si no hubiese bebido nada; vamos, que no te enterabas ni llegabas a saborearlo. Se compraron, naturalmente, tercios. Y es que, como ya he dicho en más de una ocasión, mi abuelo era un gran degustador del agua de cebada. Nació un 22 de abril de 1884 y hoy le recuerdo.

2 comentarios:

  1. Buen criterio el de tu abuelo, Antonio, nacido por cierto el mismo día que mi madre, solo que 31 años antes. Hoy (bueno, ya ayer: esta mañana dejé un comentario desde una de esas tablillas hititas, pero no debí de roturar bien las letras), hubieran cumplido 128 y 97 años, respectivamente. Hay algo en esa cifras que nos vuelve, si no eternos (¿para qué?), menos vulnerables a lo que la crueldad del tiempo hace con nosotros.

    Un abrazo (y feliz Día del Libro, recién inaugurado).

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  2. Es que, Alfredo, "en tratándose" de cerveza, y siempre en términos controlables, hay que apuntar a una buena jarra.

    También yo he leído el homenaje a tu madre (he dejado unas letras), lleno de belleza y sensibilidad.

    También yo te deseo un feliz Día de San Jorge.

    Un abrazo.

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