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domingo, 29 de abril de 2012

Tranvía fantasma


[Tranvías en Lisboa. Imagen tomada de la pag. web www.poreuropa.com]


            No pasará el tranvía por aquí, recuerda que pensó. Aun a pesar de que por la mañana, en esa misma esquina de la calle Trindade, subiera en un vagón con tos ferina que le llevó a otro extremo de la ciudad desierta.

            Porque así fuera exactamente, de ese modo —vacía, desolada—, como vino a encontrarse la ciudad.

            Aguardaba, no obstante, a que el milagro del tranvía surgiendo sucediese. Y cuando oyó, por fin, la campanilla comenzó el hundimiento. Igual que si viniera a repetirse el mismo —y recordado— terremoto.

            Por suerte, no hubo tal. Era el despertador. Lisboa, ese sueño, también amanecía.

2 comentarios:

  1. Lisboa bien vale un sonho. Bien contado.

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  2. Lo sorprendente, es que ese sonho, más o menos, fue así; váyase a saber por qué. Fue tan real que me quedó su impronta el tiempo suficiente como para trasladarlo al folio en blanco, que, en su primera versión, surgió de esta manera:

    No pasará el tranvía por aquí,
    recuerda que pensó.
    Aun a pesar de que por la mañana,
    en esa misma esquina de la calle Trindade,
    subiera en un vagón con tos ferina
    que le llevó a otro extremo de la ciudad desierta.
    Porque así fuera exactamente, de
    ese modo —vacía, desolada—,
    como vino a encontrarse la ciudad.
    Aguardaba, no obstante, a que el milagro
    del tranvía surgiendo sucediese.
    Y cuando oyó por fin la campanilla,
    comenzó el hundimiento,
    igual que si viniera a repetirse
    el mismo —y recordado— terremoto.
    Por suerte, no hubo tal.
    Era el despertador. Lisboa, ese sueño,
    también amanecía.

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