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viernes, 25 de mayo de 2012

Aleluyas antes de una final


[Imagen: Portada del Diario AS, 25-04-12]


Una vela a San Mamés.
Él sabe por lo que es.

Otra vela por Llorente,
para que, feliz, lo cuente.

Otra por Esperancita,
para que esté calladita.

Por el buen juego, un velón.
¡Y el Athletic, campeón!

10 comentarios:

  1. Al lado de tanta vela
    tan bien puesta, con cautela
    y muchísima afición,
    en honor del Rey León
    yo prendo un cirio pascual:
    ¡ganaremos la final!

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    Respuestas
    1. Ni con velas ni velones
      pudieron ser campeones.

      Y ni con cirio pascual:
      amarraron la final.

      El bueno de San Mamés
      debió de hacerse el inglés.

      Y luego, Messi e Iniesta,
      organizaron su fiesta

      con Pedro, con Mascherano,
      con Xavi... otro gol temprano...

      Tal vez en otra ocasión
      despierte, al fin, el león.

      No hubo opción en el partido
      y el Barça fue un merecido

      campeón; ¡Enhorabuena!
      (aunque amargase mi cena.)

      Hasta aquí, las aleluyas.
      He evitado algunas puyas.

      Abrazos, Alfredo.

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    2. Los has resumido tan bien
      que solo te digo: ¡Amén!

      Comenzaron los leones
      de nuevo entre tiritones.

      Corría el minuto dos
      cuando oí un «¡Mecagüen... riau!»

      Y allí se acabó la historia:
      tendrá que esperar la gloria.

      Aunque no sea eximente,
      ¡otro penalti a Llorente!

      El Barça sacó la red
      y Messi cazó otra vez.

      Era evidente el desmedro
      cuando atronó otro «¡Peeeeedro!»

      Así ya no hubo manera,
      ni al salir Ander Herrera.

      Sin su chispa, Muniaín
      no se comió ni un colín.

      Al final, era el más fiero
      el buenazo de Toquero.

      Hoy se dice por Bilbao:
      «¿Qué tendría el colacao?»

      Me alegro por Guardiola:
      ¡gente así es la que mola!

      Y con todo mi cariño,
      sin mencionar a... ninguén,

      siguiendo tu mismo trazo
      te mando, Antonio, otro abrazo.

      Gracias por tus aleluyas
      (y por guardarte las puyas).

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    3. Sin duda fue tu posdata
      cierta, a la par que sensata.

      Gracias por seguir el juego
      de aleluyas. (Hasta luego.)

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    4. De nada... (¡Pena de errata
      que se coló en la posdata!)

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    5. Pues, Alfredo, no la veo,
      por más que leo y releo.

      Y aunque leo del revés,
      no veo qué errata ves.

      Debe ser que tal errata
      se desborda en la posdata

      con tal socarronería,
      que se ha tornado armonía

      en medio de la aleluya
      (¡Vaya bulla! ¡Vaya bulla!)

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    6. Pues la primera en la frente:
      en "Los" sobra la serpiente.

      Se ve que, de puro astuta
      se camufló, la muy... cuca.

      Y yo tampoco la vi
      hasta que al retorno di.

      Y entonces me dio pereza
      borrar y arreglar la pieza.

      Que, además, con los controles
      de Google, tiene bemoles

      la tarea de corregir
      erratas: ir y venir

      de la pantalla a la nube
      y luego sube que sube

      para ver si en la pantalla
      lo que antes "cantó" se calla.

      Todo eso es muy fatigoso
      e molto pericoloso...

      Y así pasa, que lo dejas
      por no quemarte las cejas.

      Moraleja: ¿no es la vida
      una errata que se olvida?

      (No me pongo trascendente:
      solo sigo la corriente...)

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    7. Pues, a fe, tienes razón.
      Ahí estaba, en el balcón.

      Tan ladina, la culebra,
      que me hizo perder la hebra.

      Mas al fin fue provechosa
      mi búsqueda infructuosa,

      que mi observación dio paso
      a tu paso hacia El Parnaso.

      Ese paraje divino
      que está al final de un camino

      que no hay prisa por hacer.
      Bien se puede suponer

      la razón por tal demora;
      sobra precisar ahora.

      Y llego a tu moraleja,
      tan sencilla y tan compleja.

      Pues sí, la vida: una errata
      que por insistencia mata.

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  2. Como poeta, vale. Como visionario, te lo tienes que hacer mirar.

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  3. Talmente, Enrique, talmente... Aunque, más que aleluyas de visionario, lo eran de, digamos, "deseante".

    Un abrazo.

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