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viernes, 18 de mayo de 2012

Ascensores


[Ascensores del Hotel Florida Norte]


           Sentado en un banco del hall observa el sube y baja de los ascensores; la gente que entra; la que sale; las veces que el ascensorista aparece sin acompañante alguno en la planta baja. Se fija en el uniforme de gala que éste viste, algo así como de capitán de fragata o algún cargo de esos de marina, que nunca, aún después de haber hecho el servicio militar, llegó a reconocer con precisión. Desde que está allí, inmóvil y observante, se le han acercado ya dos personas interesándose por su situación: si espera a alguien o necesita algo. A los dos les ha dado la misma respuesta: No, gracias; sólo observo. Con gesto de extrañeza, ambos no han insistido y se han alejado de él, yendo directamente a Recepción, donde han cuchicheado con el gerente del  hotel algunas palabras. Una hora más tarde es el detective del establecimiento quien le interroga: que qué es lo que hace; que si está hospedado; que si no es así no puede continuar allí. Perdone, le responde con una sonrisa, sólo observo. El detective, en cambio, endurece el gesto y le indica, no de muy buenos modos, que debe marcharse ya; sin más dilaciones. Le hace gracia la precisión en el hablar del detective: sin más dilaciones. No va a importunarlo; no va a dar ningún espectáculo. Se levanta sin prisa, vuelve a sonreírle al hombre y sale a la calle. Media hora más tarde regresa, acompañado ahora por un séquito de seis personas que portan varias maletas y baúles. Directamente va a Recepción. Pregunta por el gerente. Se identifica. Apenas tres minutos después todo el hotel parece estar en zafarrancho. El detective cae en la cuenta: Si el caso es que su cara me sonaba, pero, claro, sin maquillar quién iba a pensar que era el mismo que en la película aquella... ¿Cómo se llamaba...?

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