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domingo, 6 de mayo de 2012

Club de jazz (*)


[En la imagen, interpretación de Ella Fitzgerald. En la mesa, en primer término, 
Duke Ellington y Benny Goodman. Fotografía de Herman Leonard.]



Perezosa, la mano
va despertando notas suavemente,
y el silencio da paso a la corriente
sugerente y serena del pïano.

Como rumor de arena
murmura a su compás la batería,
y el bajo, sigiloso, se confía
al ritmo que a la noche se encadena.

La voz de la mujer, honda y oscura,
se enreda en la volutas del tabaco,
y viene de muy lejos. De muy lejos.

Su cálida ternura
invita a ese lugar paradisiaco
donde el tiempo no existe en los espejos.


(*)  Este soneto raro (por la existencia de algunos versos heptasílabos) lo publiqué hace doce o catorce años en el Foro de Poesia.com, con algunas ligeras variantes, entre las que destacan los dos últimos versos, modificados ahora en favor, creo, de un mayor poder de sugerencia. Léase, a ser posible, con la voz de la Primera Dama de la Canción, de fondo.]
 

2 comentarios:

  1. Pues sí que me suena de entonces, Antonio, y me sigue pareciendo un soneto ágil muy a tono y en apropiada consonancia con el tema de fondo, incluida la barroca diéresis sobre el piano que, además de asegurar ritmos, hace que suene un sugerente "vibrato" en la voz de quien canta: Ella y el poeta.

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  2. Gracias, Alfredo, por la visita y tu lectura generosa. A mí, es un soneto que me sigue gustando; sobre todo después del cambio de los dos últimos versos, a los que hacía referencia en la nota que lo acompaña.

    Hoy, en una sola voz: ¡Aupa Athletic!

    Abrazos.

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