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domingo, 20 de mayo de 2012

La piedra


[Imagen tomada del fondo de imágenes de HP, incluidas en mi ordenador]


Veo en la piedra
la firme resistencia, la voluntad
de ser, frente al paso del tiempo.
Veo en ella esa filosofía
de la quietud;
acaso la paciencia,
la estrategia precisa
para aguardar el peso del mañana.
Veo en la piedra
la belleza escondida,
la precisión arcana de la línea
que respira y sostiene
en sí misma la luz que ha de llegar.
La piedra nos enseña
a mirar a la bruma que se desliza lenta
y por la que avanzamos
sin posible retorno.
La piedra espera y no se desespera.
Luego el viento
y la lluvia y la nieve, lentamente,
esculpen y rescatan
el verdadero rostro de la piedra.  

4 comentarios:

  1. Buen poema, Antonio. La ciencia actual tiene problemas para establecer con claridad los límites entre los reinos de la vida e incluso entre lo vivo y lo supuestamente inerte. ¡Basta con ver los "milagros" del silicio! Me parece muy sugerente la lección que extraes de las piedras, es como si brotara de ellas una fuente.

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    1. Alfredo, da gusto tener amigos. Leyendo tu comentario es como si ganase altura la intención del poema. Pensaba, al escribirlo, en la vorágine que engulle todo nuestro mundo, y en lo importante que sería adoptar la quietud de las piedras y el sosiego suficiente como para ver hacia dónde vamos, y si merece la pena. Otra cosa, claro, es lo que haya quedado al final. Que es lo malo que tiene querer explicar lo que no tiene explicación.

      Un abrazo.

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  2. Antonio me pareces un auténtico maestro de la palabra. Lo mismo rimas una sabrosa receta que describes una roca que hablas de los sentimientos más íntimos. ¡Felicidades!.
    Un saludo

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    1. Favor que usted me hace, doña Carmen. Sólo aprendiz que intenta seguir mejorando cada día de la única manera posible: escribiendo.

      Un abrazo.

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