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martes, 15 de mayo de 2012

Primera luz


[Amanecer © A.C.G.]


Abierta la ventana,
todo el fulgor del día ha reventado
de golpe en mis pupilas.
                                               Y la luz,
que hace posible los contornos,
los colores y el cuerpo de las cosas,
furiosa, me ha quemado,
y por unos instantes he sentido
lo que es saberse ciego.
                                         Mas al cabo
de esos breves segundos,
volúmenes, colores y distancias
han ocupado su lugar, y todo
se me ha mostrado igual que otras mañanas:
detenido y en orden.
                                      Sin embargo,
la mecha de la duda, ya encendida,
se consumía lentamente, al punto
de llevar a mi mente a preguntarse
a qué le tengo miedo. Nada es siempre
lo mismo y algún día
una luz parecida a la que ahora
ha cegado mis ojos,
me dará sombra y para siempre acero.
Mientras llega ese instante,
que no me falte nunca al despertar
la transparente miel de tu mirada.

2 comentarios:

  1. Fantástico Antonio. Eres un gran poeta con un estilo propio muy marcado. Te felicito

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  2. Gracias, Milagros, por la visita y tus generosas palabras.

    Un abrazo.

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