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miércoles, 23 de mayo de 2012

Sentado, con amigos, a la mesa

[Imagen tomada del blog: "No digas nada, sólo déjate llevar]


De nuevo otra vez juntos, sentados a la mesa,
prestos a compartir el pan y la palabra,
a ponernos al día de cómo es nuestra vida,
a olvidar por un rato nuestras preocupaciones.
Tanto tiempo ha pasado que cuesta, en una tarde,
hablar de los caminos por los que transitamos,
de cómo nuestros hijos se nos hacen mayores
y de cómo nosotros sumamos experiencia.
Pero estamos aquí, compartiendo ese espacio
que la amistad trazó para hacernos hermanos.
En la amistad, el vino, ejerce de testigo.
Brindemos. Y que el gozo desborde nuestras copas.

6 comentarios:

  1. Brindemos, pues: Arriba, abajo, al centro y pa'dentro. ;))

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  2. Pocas cosas mejores que esa, Antonio.
    Si todavía queda cerveza, me sumo al brindis.

    Abrazo.

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    1. Totalmente de acuerdo, Elías: pocas cosas mejores.
      Por supuesto, queda vino, cerveza, y un asiento a la mesa. Bienvenido.

      Abrazo.

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  3. Pocas cosas tan agradables como una reunión de amigos, sentados al rededor de una mesa, buenos manjares que alegren el paladar y una buena copa de vino (mejor dos o tres) que consigan dejar aparcadas las tristezas.
    Un abrazo, Antonio,

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    1. Terly, como digo a los anteriores amigos, bienvenido. Qué sería de nosotros sin la amistad. Cuando se cultiva alrededor de buenos manjares y mejores vinos, alcanza lo excelso. Luego, ya sabemos que en la verdadera amistad hay que echar muchas veces pie a tierra, arremangarse y estar a las duras y a las maduras. Si no, no hablamos de Amistad

      Un abrazo.

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