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sábado, 30 de junio de 2012

Romance de las reformas


[Imagen tomada de la web http://www.reformas-solymar.es]


Ando de reforma en casa.
O lo que es igual, andamos
como gallo sin cabeza
entre polvareda y trazos
de que esto nunca se acaba,
de que lo que era un apaño
—cosa de poco, decían—,
parece, va para largo.
El albañil, a lo suyo,
maneja sin miedo el mazo,
sin importarle que el suelo
—que debe quedar intacto—
sufra la dura metralla
de los muros reventados.
La polvareda se afana
por invadir el espacio;
ni plásticos ni cartones
protegen de sus asaltos.
Las ventanas que ya lucen
altivas en esos vanos
que ayer daban su cobijo
a otros distintos ventanos,
precisan de algún remate
que ha de llegar con retraso.
Y, mientras tanto, la vida
sigue a lo suyo, minando
tanto como va la sombra
cobrándose paso a paso.
Ando de reforma en casa
y todo está trastocado.
Es por eso que no asomo
ni al mío ni a vuestro espacio;
por eso que este silencio
se impone al verbo y al claro
—aun en penumbra— del día
que se hace canto rodado
en el fluir de las aguas
del tiempo, que va manando
ajeno a reformas, obras,
albañiles, capialzados...,
mientras nosotros sufrimos
este sarampión, que al cabo
de una semana o diez días,
estará, por fin, curado.
Ando de reforma en casa.
Ya podréis imaginaros...  

4 comentarios:

  1. Y tanto que imaginamos, Antonio, manque sea en retrospectiva... Paciencia y que acabe pronto. Abrazos.

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    1. Ya sé, Alfredo, que "imaginamos". Lo mío, bien pensado, es un juego de niño comparado con "otros" casos que conozco. Parece que ya queda menos.

      Abrazos.

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  2. Si ya lo dicen los gitanos: "Albañiles tengas en tu casa".
    Yo acabo de echarlos de la mía como quien dice, así que te entiendo a la perfección. Sácales una cervecita de vez en cuando pero no los mimes mucho que te alargan la obra.

    Un abrazón de hormigón armado.

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    1. Es curioso, Elías, eso mismo de los gitanos me lo trasladó ayer una amiga de Almendralejo; se ve que por esas tierras es dicho común. Por aquí, la verdad, no lo conocía. En cualquier caso, bien tirado ell dicho. Lo más que me han aceptado, una cocacola. Como le digo a Alfredo, ya queda menos.

      Devuelvo abrazo de hormigón y yeso (guiño cómplice).

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