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viernes, 22 de junio de 2012

Noria de sed y sal


 [Cementerio de Talavera de la Reina. Imagen tomada de Panoramio.com]


Ante las fosas de este camposanto
en el que duermen para siempre aquellos
que le dieron la vida al que me diera
la vida, me detengo.
(Oigo lejanos trinos, y las ramas
de los cipreses son rumor del viento.)
Estoy a solas y contemplo el mármol
—frontera entre los vivos y los muertos—
con una inscripción sobria. Luego, nada
o el mensaje encriptado del silencio.
Pasamos y, al final, la vida sigue
con otros que vendrán. Así, el perpetuo
rodar del ser humano. Y, mientras tanto,
cada cual a lo suyo, no aprendemos
las cosas esenciales que nos hacen
vivir en el recuerdo
de quienes continúan nuestras obras:
noria de sed y sal, fulgor y tiempo.
Ante las fosas de este camposanto,
la tarde se apacigua. Yo me alejo.

1 comentario:

  1. El amor hoy sabe a tí. Manteniéndose vivo a toda cosa. Gracias por compartirlo, antorcha permanente del alma. Besos.

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