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viernes, 1 de junio de 2012

Se desbordaba el mar


[Mar  © C. Elvira]


Se desbordaba el mar, y tú venías
desde los cuatro puntos cardinales.

Yo te aguardaba. Tú te diluías
en el mar de mi sangre.

También yo fondeaba en tus orillas,
de agua dulce y suaves arenales.

Y los dos conformábamos el centro
de un mismo aprendizaje.

(Greda y agua tomaron un día nombre.)

Un pájaro de luz sobrevolaba
por nuestros corazones.

Se desbordaba el mar.
 (Aún se desborda.)

6 comentarios:

  1. Hermoso el oleaje de estos pareados, Antonio. Y qué bien avanza la última ola hasta la playa del presente.

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    1. Aunque el poema ya tiene unos cuantos años (lo incluí en En lento descender), la "ola hasta la playa del presente" sigue batiendo serena y habitable.

      Gracias por tus palabras.

      Abrazo.

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  2. Tu vibrante corazón fluye con nitidez en la superficie del alma de quienes te seguimos. Un fuerte abrazo.

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    1. Una vez más, tus palabras me abruman.
      Un abrazo, Eli.

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  3. Lo antiguo es lo nuevo y en este caso lo bello. No hace falta mucho para decir cuando se sabe hacerlo.

    Como suelo hacer me he paseado y deleitado por este pago amigo donde hay siempre un verso que es del lector, aunque nunca lo hubiese formulado. Me ha encantado por eso ese poema a las manos con las que nos agarramos a la vida que a cambio nos deja las manchas de tizne de su quemadura.

    Un abrazo desde este limbo virtual..

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    1. Siempre es un placer recibir tu visita, amigo. Me alegra, especialmente, tu comentario al poema de "las manos", un texto con el que estoy bastante conforme.

      Un abrazo.

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