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miércoles, 13 de junio de 2012

Sombras


[Ciudad - Acuarela autografiada de José Luis Reneo. 1987]


Todo cuerpo proyecta entre la sombra
su silueta imprecisa desplegada,
ese hueco que escruta la mirada
y que tanto define y tanto nombra.
Un eco de la luz que se diluye
con la misma quietud con la que huye.

Todo cuerpo proyecta una quimera.
Pues al mudar, al son de la deriva
del sol que lo da forma, se genera
otra imagen, mendaz y sucesiva.
Aunque esa imagen, múltiple, retiene
el preciso fulgor que la sostiene.

8 comentarios:

  1. Gracias Antonio, tus palabras aquí y allá me emocionan. Saberte hace que la noche pese menos.

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    1. Una vez más, gracias a ti por tu puntual seguimiento.

      Abrazos.

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  2. Siempre sabias las palabras de tus versos.
    ¡ buen trabajo!
    Un saludo

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    1. No sé si sabias, Carmen. Lo que sí que sirven es para caminar en busca de respuestas.

      Un abrazo.

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  3. Sombra,
    reflejo deformado de la existencia,
    un saludo

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    1. O, acaso, existencia misma; distinta forma.

      Gracias por la visita.

      Saludos.

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  4. O, dicho de otra forma (aunque no la misma) y con una cita que tal vez te suene: «Del blanco al negro, solo un parpadeo». El poema pone en marcha las ruedecillas del cerebelo y, entre la lógica de la razón y la luz de la palabra musical, nos permite tirar por la calle del medio: qué sabe naides qué cosa sea realmente la sombra, o el sueño, o los ojos que desde el espejo nos miran... Temas interminables, a los que siempre es preciso volver. La ilustración, esa acuarela de sombras que desconocía, encaja a la perfección.

    (Peccata minuta: tal vez el "lo" del tercer verso de la segunda estrofa sonaría mejor como "le", ¿no crees?; aunque se perdería un inquietante "el sol que lo deforma", hipotética variante que también está a punto de leerse a la misma luz del verso...)

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    1. Pues, una vez más, tienes razón Alfredo: ese "lo" debería ser "le"; aunque la posibilidad que apuntas de la deformación me parece aún mucho más sugerente.

      Es cierto que este poema le debe mucho a esa cita que, efectivamente, me suena de algo. De hecho, creo que fue el detonante de una serie de acuarelas que pintó José Luis. Ésta, que luce en el salón de mi casa, nos la regaló cuando nos casamos. Al observarla, muchas veces, me viene su recuerdo. Sirva el poema también de homenaje hacia él.

      Abrazos.

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