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domingo, 8 de julio de 2012

Me someto al soneto y su medida


Me someto al soneto y su medida
por el placer de aventurarme al reto
de expresar lo que siento y ser concreto
sin que pierda mi voz frescura y vida.

Para fijar lo que al final se olvida
antes de que lo olvide por completo;
por jugar, simplemente, al obsoleto
oficio de rimar, sin que lo pida

ni la necesidad ni juez alguno.
Por coincidir conmigo, en oportuno
retrato que me muestre sin doblez.

Por esto y más, y por divertimento,
me someto al soneto y lo alimento
con amor, con humor, con honradez. 


(Y hablando de sonetos, he aquí una hermosa canción de Rosa León sobre un soneto del poeta Ángel Guinda):



4 comentarios:

  1. Hola, Antonio

    Siempre he pensado que componer sonetos es una modalidad poética qu incentiva la propia superación personal, porque son difíciles. Yo, como te dije, los compongo de rima asonante, aunque tengo algunos en consonante. Es cierto que los asonantes son más fáciles, pero sin embargo comparando unos y otros, y hablo de los míos, estos últimos me parecen que tienen mas fluidez y musicalidad. No se si tú eres purista de este género, si así es, entiendo que no estés de acuerdo conmigo.

    Un saludo

    FINA

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    1. Hola, Fina. En primer lugar, y respondiéndote a la última cuestión que planteas, no me considero purista respecto al soneto (posiblemente, tampoco en otras muchas cuestiones, sean poéticas o no: viva el mestizaje). Sin ir más lejos, podemos ir a los Cien sonetos de amor, de Neruda, para ver que la poesía no tiene por qué ir encorsetada. Dicho esto, te diré que yo también escribo sonetos asonantados, como escribo verso libre. Sin embargo, el enfrentarme al soneto como forma "clásica", es decir, ajustándome a métrica y rima, no deja de ser toda una aventura, porque, sobre todo, se trata de que el poema resulte fluido, de modo que ese encorsetamiento implícito a su naturaleza no parezca tal. Es verdad que unas veces se consigue y otras no. Yo lo intento y seguiré haciéndolo; porque, lo que también es verdad, es que esto, como tantas cosas, no deja de ser cuestión de oficio, lo que, a la postre, ayuda.

      Entre los poetas actuales, y para admirar excelentes sonetos, merece la pena leer a Antonio Carvajal, Francisco Castaño o Luis Alberto de Cuencia, por citar sólo a tres que se me vienen ahora a la mente. Supongo que no estoy descubriendo nada nuevo al mencionarlos.

      Un saludo.

      Antonio

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  2. Estimado Antonio:
    Yo le quitaría alguna (,) por no hacer larga la pausa y que se aprecie bien la sinalefa. La sintaxis no sufre con esa ausencia que propongo. ¿Cuál? ¡Ah! otro día.
    Está ingenioso.
    Dale. Sonetear es muy divertido y ahorma el idioma poético.

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    1. Estimado tocayo:

      Siempre estoy abierto a recibir sugerencias. Revisando el texto a tenor de tu comentario, me inclinaria a eliminar la coma del décimo verso; no así las que encierran al adverbio "simplemente", en el octavo.

      En cuangto al "sonetear", lo hago desde hace tiempo, porque me resulta, sobre todo, divertido y siempre un reto.

      Gracias por la visita.

      Un abrazo.

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