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jueves, 5 de julio de 2012

Morir


[Imagen: Ocaso © A.C.G.]


Morir es olvidar que se ha vivido
y para siempre desertar del mundo;
dejar de ser en un solo segundo
dándose a la molienda del olvido.

Morir es habitar un falso nido
llamado eternidad; vuelo infecundo
hacia la misma nada; sol profundo
radiando ceguedad oscurecido.

Y después de morir, sólo memoria
escrita en el amor de los que quedan
y habrán de ser un día también nada.

Con el tiempo, partículas de escoria
que, acaso, a su manera nos sucedan
en flor, en mar, en viento, en alborada.

4 comentarios:

  1. Muy buen decir Antonio, te ayudaría que te dijera ciertas cosas de este soneto (amistosamente, claro)
    un abrazo

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  2. Para eso están abierto los comentarios, Omar, para que cada cual exprese su opinión, su aplauso y, también, por qué no, sus reparos y observaciones. Dentro de un tono afable, todo diálogo es bienvenido.

    Un abrazo.

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  3. ...pero quedan las huellas y esas permanecerán indelebles en el corazón de quien nos amó, hasta que, como tú muy bien dices en este soneto,ellos habrán de ser un día también nada, sólo huellas en el camino; mientras, el mundo gira, gira, gira...

    Es la primera vez que visito tu blog, Antonio. Yo que también compongo sonetos, aunque en mi caso de rima asonante, ha sido muy gratificante para mí leer el tuyo. Seguiré visitándote, si me lo permites.

    Un saludo de de una amante de la poesía y de los relatos y nueva seguidora tuya.

    FINA

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  4. No sólo te permito que sigas visitándome, Fina, sino que para mí será un placer recibirte cuantas veces quieras. También yo me asomaré por tu casa para disfrutar de tu palabra.

    Un saludo.

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