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lunes, 30 de julio de 2012

Sólo eso


[Reloj astronómico de Praga. Tomado de "labuenaastrología.com]


En esa lenta muerte que es la vida,
con veloz lentitud el tiempo pasa.
Y mientras pasa el tiempo y nos amasa,
pasamos, respirando por la herida.

Morir, sólo responde a una salida
obligada y final, donde se abrasa
el humus de los días, la argamasa
que conforma una imagen conocida.

Como dijo el poeta, sólo eso
es al final la vida: la certeza
de la más triste y sólida derrota

tras la que no ha de haber ningún regreso,
ni pan, ni luz, ni sexo, ni cerveza,
y en donde el tiempo, al fin, también se agota.

5 comentarios:

  1. Optimista te veo, amigo Antonio,
    con esa lucidez casi agosteña
    que nos coge de pronto y nos despeña
    sobre un fuego más caldo que el demonio.

    Porque, si bien se mira, el testimonio
    de vida derrotada y dura peña
    que tu hermoso soneto nos enseña
    cifra en morirnos todo el patrimonio.

    Pero si creo que aún eres optimista
    no es por esas, al fin, cuerdas visiones,
    ni por lo que nos niegan a la vista.

    Es solo porque cuentas esa cuenta
    de modo muy jovial: porque ilusión es
    que aun en la muerte sea la vida lenta.

    (Improvisado, como bien se ve)

    Con un abrazo (ya casi agostino)

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  2. (Versión 2, con algunas variaciones), sobre rodo al final

    Optimista te veo, amigo Antonio,
    con esa lucidez casi agosteña
    que nos coge de pronto y nos despeña
    bajo un fuego que quema hasta al demonio.

    Y es que, si bien se mira, el testimonio
    de vida derrotada y dura peña
    que tu hermoso soneto nos enseña
    cifra en morirse todo el patrimonio.

    Mas si pienso que aún eres optimista
    no es por esas, al fin, cuerdas visiones,
    ni por lo que nos niegan a la vista.

    Es solo porque cuentas esa cuenta
    con gran bondad. No te hagas ilusiones:
    nunca la vida, ni en la muerte, es lenta
    .

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    1. Bien quisiera en soneto responderte,
      pues cuanto apuntas tiene su sustancia,
      y dicho está, además, con la elegancia
      que en vida y obra gastas. De la muerte,

      mucho se escribió ya. Tan negra suerte,
      inspiró tantos versos, que hay constancia
      de tan oscura dama en la distancia
      de un Manrique, un Quevedo... ¿algún Reverte?

      (Ya ves a qué conduce el consonante
      algunas veces, pues, que yo recuerde,
      no hubo vate que tal se apellidara. )

      Mas volviendo al asunto dominante:
      ¿Lenta la vida, o rápida? Se pierde.
      Y, perdida, da igual lo que durara.


      No ha salido el soneto
      con la gracia y el tino que debiera.
      Con la calor, se pone la mollera
      tan blanda que pensar se vuelve un reto.

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  3. ¿Un Reverte poeta? Puede ser.
    Pero no Arturo Pérez; sí Javier.
    Para probarlo, ve a Google, pon
    en la barra: "Trazas de polizón".
    Allí están los poemas por entero
    de esta colega amable, gran viajero.

    (Amén de conradiano
    de los que ya no quedan
    y se quedan se cuentan
    con la mitad de dedos
    de una mano).

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    1. Cierto: Javier Reverte,
      poeta de estos días
      del que desconocía
      los versos en que vierte
      su modo de latir.
      Si bien debo advertir
      que buscaba un poeta
      más próximo al barroco;
      alguien místico o loco,
      y, por supuesto, asceta.

      En semejante rol
      no di con consonante,
      y así, titubeante,
      tomé un nombre español
      que salvase el escollo
      de la rima. Un embrollo,
      que demuestra torpeza.
      Y es que a veces la musa
      —confusa, ilusa, obtusa—
      se muestra con pereza.

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