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jueves, 30 de agosto de 2012

Contigo: camino de la plata


[Monasterio de Piedra, 1988]


A la luz de tus ojos, contemplé mil ciudades
que, por estar contigo, surgieron diferentes:
paisajes increíbles, o rincones sin gracia
que volviste asombrosos con tu sola presencia.
De tu mano he cruzado el yermo de mis días
hasta alcanzar el fértil territorio del alba
en donde tú amaneces para enfrentarte al mundo;
por donde tú me guías, con paciencia y ternura.
Y, juntos, navegamos el mar del calendario
desde un tiempo anterior al tiempo que se alarga;
cuando nuestro cuaderno, las páginas en blanco,
aguardaba el milagro de tu caligrafía.
A tu lado respiro el aire que respiras,
y comparto contigo la tristeza del aire
cuando viene cargado de sombras que la vida
tantas veces dispone, porque no todo es bello. 

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