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jueves, 2 de agosto de 2012

De bitácoras y comentarios (será el verano)


 [Fotografía: ©  Jesús García Martín]

            Hay blogs cuyos autores, directamente, han bloqueado la posibilidad de hacer comentarios. Uno a veces se queda con ganas de expresarles su aplauso, de sugerir algo, de preguntar para obtener alguna aclaración. Pero, obviamente, se atiene a las reglas impuestas con total derecho por los interesados y sólo, y nada menos, se dedica a leer y a seguir la andadura de tales bitácoras.
            Hay otros blogs, por el contrario, que admiten observaciones de los lectores, y, con ellas, el inicio de un posible diálogo que, en ocasiones, puede ir más allá del propio texto que lo origina. Así, podemos asistir a una sucesión de intervenciones enriquecedoras, de matizaciones precisas que pueden engrandecer la entrada principal, de complicidades a las que asistimos con la posibilidad de nuestra propia implicación. Por contra, también hay veces que las intervenciones de los lectores se limitan a unas palabras de elogio, seguidas de otras de agradecimiento del autor, y ahí se acaba todo.
            En cualquier caso, prefiero esto a una costumbre que, observo, se va extendiendo cada vez más en algunos de los blogs que visito, donde se acumulan comentarios de los lectores sin una sola respuesta del autor de la bitácora. En estos casos, sinceramente, mi ánimo por dejar mi parecer en tales espacios se ha ido enfriando, pues creo que ese posible diálogo autor/lector ha de ser el complemento perfecto a las sucesivas entradas. Soy consciente, no obstante, de que hay veces en que no hay mucho margen para ese diálogo ideal al que apunto, y se opta por no dar una respuesta de mero compromiso.
            No sé, será el verano, con sus calores, que ablanda el cerebro y le lleva a uno a plantearse cuestiones baladíes como ésta. En cualquier caso, si alguien se anima, me gustaría conocer opiniones al respecto. Abierto queda. Sin obligación, por supuesto.

6 comentarios:

  1. Sin afán de polemizar, en absoluto.
    Soy de esos que no respondo a vuestros comentarios. Y no empecé así. Al contrario, contestaba a cada intervención de los lectores.
    Ocurrieron sin embargo un par de hechos que minaron mi afán. Llegué a la conclusión de que no tenía blog para hacer de gendarme de la policía; ni ánimos para enemistarme con nadie, porque entre ellos hubiera alguna discrepancia que se subía de tono. A veces se llegó a encrespar en demasía el asunto.
    Por otra parte el tiempo que tenía que dedicar a las respuestas iba en contra de la lectura de otros blogs; por no hablar de la vida privada.
    Primero opté por cerrar el blog a comentarios, pero aquello fue peor, porque los amigos querían dejar su comentario.
    Al final opté por no responder (salvo cuestión trascendente para el propio texto), y dejar la puerta abierta a cuantos quisieran (buenamente) comentar algo.
    Aunque es verdad que la presencia activa del lector como comentarista es importante para el autor, tal y como dices, no es menos cierto que el autor necesita de tiempo para su tarea. Y en mi caso ya era imposible.
    Quizá retorne a la costumbre, pero para ello tendría que dejar de hacer algunas cosas que me son muy queridas.
    Por supuesto que lo ideal es lo que apuntas, es una de las grandes ventajas de los blogs; pero como decía un amigo mío, a veces lo ideal es enemigo de lo bueno.
    Un abrazo.

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    1. Pues, Amando, me parece muy respetable y sensata tu posición. Por supuesto, quizá algo ingenuo, pienso que pueden intercambiarse opiniones, como diría aquel Presidente, "sin acritú"; que puede haber diferentes maneras de pensar y todas respetables; que se puede criticar con argumentos y aceptar sugerencias, o no, sin que ello suponga ninguna afrenta para nadie. Bajo tales premisas, siempre me parecerá enriquecedor el diálogo. Quizá es que todavía tenga demasiado idealizado un foro de sonetos, nombrado reiteradas veces en este rincón, que a finales del pasado siglo y primeros años de este funcionaba en la página Poesia.com. Allí, por lo general, el diálogo atendía a las premisas apuntadas y quienes participábamos como autores, aceptábamos críticas y sugerencias sin rubor alguno; siempre, como digo, expresadas aquellas con total corrección.

      Es cierto también que, en ocasiones, podemos llegar a sentirnos demasiado esclavos en el mantenimiento de la bitácora y queda a criterio de uno mismo el camino más propicio a seguir.

      Gracias por tus palabras.

      Un abrazo.

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  2. Hola, Antonio

    Voy a responderte con toda sinceridad, tal y cual pienso; de hecho, ya te dije algo al respecto en el último comentario que me hiciste sobre un soneto, pero me extenderé más porque tus apreciaciones en el texto de esta entrada así lo requieren.
    Sobre responder a los comentarios, me parece lo ideal; por dos motivos primordiales: el primero, por deferencia al que escribe, y segundo, porque las opiniones constructivas son, como te dije, aprendizaje, pero en esto hay que ser muy sutil y siempre respetando la forma de componer que cada cual tiene, ya que los gustos son multivariados y eso está muy bien. Por otra parte hay que entender también a los que no responden a los comentarios; pueden tener multiples razones que nosotros desconocemos, una de ellas, el tiempo...
    Como en todo, pienso que en el buen hacer están los buenos resultados, y no me refiero precisamente a la forma de componer.

    Un abrazo

    FINA

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    1. Fina, en primer lugar, mis excusas por este retraso en responder a tus palabras. Agradezco tu sinceridad, pues de otra forma estos diálogos estarían carentes de sentido. Estoy de acuerdo contigo en que las opiniones que damos a los demás deben ser siempre respetuosas y nunca con intención de pontificar. Cada cual tiene su propio concepto de poesía, o del arte en general, y su manera de abordarlo. Esto, efectivamente, es bueno. Otra cosa es que, en ocasiones, hay quien se refugia en "esta es mi forma de hacerlo" para ocultar imperfecciones manifiestas. Ahí, sin ánimo de polemizar, sí podemos apuntar, argumentados, nuestros conceptos respecto a tal o cual composición.

      En cuanto a no responder a los comentarios por falta de tiempo, por supuesto que es entendible y justificable.

      Respecto a tu última idea, y también sin ánimo de polémicas, creo que para alcanzar buenos resultados en cualquier actividad relacionada con el arte, ya sea pintura, literatura o cualquier otra, es imprescindible y esencial conocer las diversas técnicas y, a partir de ahí, indagar nuevos caminos, pero no antes, como en ocasiones podemos observar.

      Un abrazo.

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  3. La gracia está en poder parlamentar. Lástima de que la web se esté llenando de fanáticos que sólo cree en sus propias creencias. Así no hay manera de dialogar.

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    1. "Manque" tarde, Enrique, te respondo (se me pasó tu comentario en su momento): efectivamente, ahí está la gracia, aunque, como también bien se apunta por aquí, en ocasiones esa falta de parlamento puede estar motivada por la escasez de tiempo para dedicarse a ello. En todo caso, bienvenido sea siempre el diálogo con ánimo de concertar aun en la diferencia.

      Abrazos.

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