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jueves, 6 de diciembre de 2012

A modo de inventario






De entre todas las cosas que la vida me dio
me quedo con aquellas que no pueden comprarse:
el amor de los míos, la amistad prolongada
de quienes algún día sólo fueron extraños,
la niebla entre los parques alimentando historias,
el alma del membrillo, el sabor de tus besos.
Me quedo con la risa de un niño, con el agua
que corre transparente, con la luz de la tarde
inventando colores, con el alba asomando
detrás de las montañas. Me quedo con las voces
de lejanos poetas, los que me acompañaron
a solas en la noche, los que vienen a verme
desde sus claros versos, me quedo con la música
de Bach y de Beethoven. De entre todas las cosas
que la vida me ha dado, me quedo con la vida.
De mí depende ahora merecer lo que tengo.
A mí me corresponde compartir cuanto alcanzo.

4 comentarios:

  1. ¿Quién da más?. Solo, solo habiendo vivido mucho
    y muy intensamente, se puede escribir así, como
    decimos en mi tierra "a bonico" que los mejores
    pucheros, hay que darles su tiempo.
    Una delicia, gracias por compartirlo.
    Un "abracico mu fuerte pa`ti" y tu inventario
    vale su peso en oro.

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    1. Estimado paco, aunque tarde, vaya aquí mi agradecimiento por tus palabras, junto, también, mi mejor abrazo.

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  2. Bellísimo. Te sigo Antonio! Salusos cordiales desde mi islita querida.

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    1. Gracias, Carlos. Bienvenido a este rincón de verbos y palabras.

      Un cordial saludo

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