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sábado, 29 de diciembre de 2012

La espera





            Aguardaba aquel hombre la llegada del otro. Y el otro no llegaba. Salía a esperarlo cada día a la puerta, atento al más mínimo signo que pudiera alertarlo de su proximidad. Y el otro no llegaba. Pasó un año y otro y muchos más, pasó toda una vida. Y el otro no llegaba. Cuando el otro llegó pudo reconocerse en su cadáver.

2 comentarios:

  1. Esperar el propio destino para matarlo al final
    es mala espera pues lejos de poder vivir tu
    vida, la pasas esperando tu muerte.
    Así es en realidad como transitamos por este
    mundo, todo es una espera.
    Sabias palabras, aunque en una espera triste y
    mortal.
    Un abrazo y que el año que entra te traiga
    todo aquello que anhelas.

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    Respuestas
    1. Estimado Paco, quizá, más que el destino, lo que el microrrelato plantea es el encuentro con uno mismo; la búsqueda de la identidad, siempre cambiante y que, a la postre, queda fijada con la muerte. En definitiva, otra forma de verlo.

      Gracias por tus siempre generosos comentarios.
      Te deseo también un feliz año para ti y los tuyos.

      Un abrazo.

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