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sábado, 30 de junio de 2012

Romance de las reformas


[Imagen tomada de la web http://www.reformas-solymar.es]


Ando de reforma en casa.
O lo que es igual, andamos
como gallo sin cabeza
entre polvareda y trazos
de que esto nunca se acaba,
de que lo que era un apaño
—cosa de poco, decían—,
parece, va para largo.
El albañil, a lo suyo,
maneja sin miedo el mazo,
sin importarle que el suelo
—que debe quedar intacto—
sufra la dura metralla
de los muros reventados.
La polvareda se afana
por invadir el espacio;
ni plásticos ni cartones
protegen de sus asaltos.
Las ventanas que ya lucen
altivas en esos vanos
que ayer daban su cobijo
a otros distintos ventanos,
precisan de algún remate
que ha de llegar con retraso.
Y, mientras tanto, la vida
sigue a lo suyo, minando
tanto como va la sombra
cobrándose paso a paso.
Ando de reforma en casa
y todo está trastocado.
Es por eso que no asomo
ni al mío ni a vuestro espacio;
por eso que este silencio
se impone al verbo y al claro
—aun en penumbra— del día
que se hace canto rodado
en el fluir de las aguas
del tiempo, que va manando
ajeno a reformas, obras,
albañiles, capialzados...,
mientras nosotros sufrimos
este sarampión, que al cabo
de una semana o diez días,
estará, por fin, curado.
Ando de reforma en casa.
Ya podréis imaginaros...  

viernes, 22 de junio de 2012

Noria de sed y sal


 [Cementerio de Talavera de la Reina. Imagen tomada de Panoramio.com]


Ante las fosas de este camposanto
en el que duermen para siempre aquellos
que le dieron la vida al que me diera
la vida, me detengo.
(Oigo lejanos trinos, y las ramas
de los cipreses son rumor del viento.)
Estoy a solas y contemplo el mármol
—frontera entre los vivos y los muertos—
con una inscripción sobria. Luego, nada
o el mensaje encriptado del silencio.
Pasamos y, al final, la vida sigue
con otros que vendrán. Así, el perpetuo
rodar del ser humano. Y, mientras tanto,
cada cual a lo suyo, no aprendemos
las cosas esenciales que nos hacen
vivir en el recuerdo
de quienes continúan nuestras obras:
noria de sed y sal, fulgor y tiempo.
Ante las fosas de este camposanto,
la tarde se apacigua. Yo me alejo.

jueves, 21 de junio de 2012

Patio de vecindad


[Fotografía: archivo del autor]


Vuelvo a aquel patio que pisé de niño
a través del verdín de la memoria:
las rosas del rosal amanecidas,
y abiertas al fulgor las azucenas.
Yo juego con mi hermana y con mis primas,
como cada verano,
mientras mi abuela, concentrada y hábil,
hace ganchillo oculta en la penumbra
del viejo comedor. De vez en cuando,
el abuelo repara alguna cosa
armado de martillo y alicates,
y la señora Andrea, que habla a voces,
comenta con mi madre algún capítulo
de la radionovela.

Patio de vecindad, casa encendida
en el recuerdo arcano, por mis venas
fluye la transparencia de su alma,
la luz incandescente del estío,
el tiempo lento, anclado en las paredes
que, igual que mi niñez, también pasaron.

Hoy regreso a su encuentro. Y todo calla.

miércoles, 20 de junio de 2012

Cirugía cotidiana: operación de riñon (*)


(*) Léase la siguiente crónica en voz alta, dándole el tono que el mítico Matías Prats diera a sus retransmisiones deportivas; o sea, haciéndose a la idea de que se está narrando un partido de fútbol de la selección española en los años cincuenta, cuando, tan lejana de la técnica sutil que ahora se gastan los nuestros, era la famosa "furia española" lo que prevalecía. Al final de la página, puede degustarse el original.

Buenas tardes, señoras y señores,
hoy la retransmisión,
desde la Residencia Los Dolores,
se ocupa de un transplante de riñón.

En una tarde plena
de expectación que flota en el ambiente,
el quirófano estrena
instrumental y un nuevo fluorescente.

Hasta este Coliseo se han desplazado,
para insuflar su ánimo al enfermo,
el padre del enfermo, su cuñado,
su suegra y la mujer, que porta un termo.

Amén de otros enfermos, que han venido
desde "Las Pupas en el Ojo Ajeno",
clínica de solera, que ha traído
a su último operado de duodeno.

Desde nuestra atalaya se divisa
una pancarta, con afán de ayuda:
"ADELANTE, JOSÉ, DESDE COVISA,
LA PEÑA "RIÑONADA" TE SALUDA"...

Pero sale, señores, a la cancha
el equipo, formado, del paciente:
al frente, la portera, Marta Sancha;
cerrando, el jardinero, Luis Vicente.

(El enfermo lleva ojeras de luto
a causa del fatal fallecimiento
de un colega, Benito Sisebuto,
operado de igual padecimiento.)

Y aquí sale también mientras la ola
se agita por las gradas de la sala
Menéndez, el doctor; con Argensola,
el Practicante; y Manolín Zabala,

un gran anestesista incorporado
de la Clínica El Pie Despachurrado.
(De blanco riguroso la enfermera
se empolva la nariz, mientras espera.)

Pero para que tengan referencia
del terreno de juego, nos situamos
en la estación de tren de esa excelencia
que es Medina del Campo.

A la izquierda,  una estufa; más al fondo,
un armario que guarda instrumental;
la camilla, de frente; y, cenital,
la sala de consulta en el trasfondo.

Moneda al aire. Nuestro enfermo escoge
que le intervengan a favor del viento.
Comienzan a operar en un momento.
Va la enfermera, que, ¡atención!, recoge

balón de oxígeno, cede a anestesista,
se acerca hasta el enfermo y con la vista
desvía su atención y le coloca
con precisión la máscara en la boca.

Señores, bisturí. Viene Argensola
a sacar bisturí. ¡Muy mal! ¡Qué pena!
¡Solo que estaba y casi se cercena
la propia mano en una carambola!

Ya lo mete en formol, pasa al galeno.
En corto. Mide, avanza el titular,
requiebra a la defensa, pone el freno,
y vuelve a acelerar.

¡Señores, qué jugada! ¡Y ha cortado
con genio en la tripita de José!
Escuchen a la grada, puesta en pie:
¡Viva Menéndez! ¡Vaya cirujano!

Saca el riñón. Lo envía a la enfermera.
Alto y fuerte. Lo para con el pecho.
Lo controla y lo lanza para afuera.
Por la ventana. Firme y por derecho.

En el patio lo coge la portera.
Muy segura. Tendiendo, como estaba,
la ropa, delibera
el riñón en la mano y se lo pasa

de sobaquillo, con la manosucia,
al médico. De nuevo, el cirujano
avanza hacia el enfermo el tiempo acucia
y coloca el riñón con una mano.

Por último, remata con la gasa,
y con esparadrapo lo repasa,
finalizando así la intervención :
José, cero; Menéndez, un riñón.

Queridos radioyentes, eso es todo.
Volveremos a estar aquí mañana,
para contarles cómo suelda un codo
en nuestra Cirugía cotidiana.


martes, 19 de junio de 2012

La máquina de escribir

¿No sería una buena forma de escribir un poema?
Gracias, Enrique, por compartirlo.


domingo, 17 de junio de 2012

Momentos: nueva exposición de Romeral


    Romeral, trabajador incansable, enamorado fiel de la Pintura, minucioso observador de cuanto le rodea, particular cronista del Momento, que sabe fijar con mirada poética a través del color y la forma, vuelve a ofrecer una nueva muestra de su ya amplísima producción; esta vez en Madrid, en El Centro Cultural Galileo, “Sala de los Arcos” (c/ Galileo, 39 - Madrid), hasta el 22 de junio.
     La exposición, bajo el sugerente título de Momentos, recupera, entre otras muestras de distintas etapas de su producción, algunas de sus Lijas: pequeñas recreaciones donde esta materia es peculiar soporte sobre el cual el pintor aplicó pigmentos acrílicos con un extraordinario resultado. 
       Además de las Lijas, de finales de los años 70 y principios de los 80 —que no sólo no han envejecido sino que, bien al contrario, mantienen su originaria y seductora frescura—, Romeral emplea en los trabajos aquí expuestos otros soportes no menos sorprendentes, tales como papel de periódico y fotocopias inservibles, en un afán por aproximar la pintura a lo cotidiano y, de alguna manera, hacerla más humana. Así mismo, por primera vez en su ya larga carrera, trabaja sobre metacrilato, experimento conceptual de gran fuerza y complicada técnica, pues el cuadro es abordado “desde detrás”, es decir, no aplica manchas y formas frente al soporte aún virgen, sino que lo hace desde el mismo punto de vista que el cuadro tendría respecto a su observador, de modo que, al contrario de lo que es lógico en una obra pictórica, aquellos elementos que han de aparecer en primer término son los primeros que se resuelven, hasta terminar con los que contemplaremos como más lejanos. 
         Junto a estas muestras, oleos con bodegones, variaciones, paisajes, figuraciones..., y un homenaje a El Greco, anticipo de un proyecto en el que ya trabaja.  En resumen, una interesantísima exposición en la que —ya se dijo— late la pasión de un enamorado de la Pintura, siempre en busca de nuevos Momentos y horizontes. Si pueden, no se la pierdan.


Imágenes: Portada del catálogo de la exposición, lijas y paisaje sobre metacrilato. 

jueves, 14 de junio de 2012

La guerra de Gila


[Viñeta de Miguel Gila]


Voy a contarles cómo hice la guerra.
Por entonces, el menda trabajaba
de mozo de farmacia. (Vida perra,

pues rompí una aspirina que guardaba,
y al paro me mandaron sin reparo.
Y me fui pa' mi casa.) Cuando estaba

triste, llegó mi tío Gundemaro
leyendo el A B C, donde decía:
Se busca buen soldado que esté en paro

y mate bien. Y sentenció mi tía:
—Apúntate, que eres espabilao...;
aunque habrá que comprar caballería.

Dijo mi madre: —Por lo que he escuchao,
el caballo lo dan en el cuartel.
Y mi tía: —¡Ya! ¿Y quién lo habrá montao?

Mejor que tenga el suyo hecho un pincel.
Así es que nos pusimos a buscar,
por la ciudad un práctico corcel.

Pero no lo pudimos encontrar.
Los vendían con moscas y con carro,
y nos dijo mi tía que ni hablar,

que no iba ir a la guerra ya hecho un guarro,
con moscas por el rabo a tutiplén;
que vaya ejemplo y vaya despilfarro:

—Andrea, sin caballo, pero bien
limpito, perfumado y replanchado.
Después, una tortilla en la sartén

me hicieron, de bonito escabechado,
y allá que me marché para la guerra;
aunque, eso sí, bastante despistado.

Cuando llegué a la puerta, una cencerra
toqué, hasta que asomara una señora:
—¿La guerra del catorce es ésta? —Yerra

—me contestó, sonriendo encantadora—.
Es la del dieciséis. Tire p’abajo,
aunque estará cerrada. Por la hora...

Allí en la puerta, un reclutilla bajo
me dijo: —Hola, qué tal, cómo disparas.
y yo le dije: —Ahora, con trabajo;

pero cuando me entrene, hasta en algaras
me va a poner el bueno del teniente.
En esto, éste llegó, con unas caras...

—¿Qué quieres tú? —me dijo, displicente.
—Que yo he venido por lo del anuncio.
—¿Y dónde está tu arma, so valiente?

Y yo: —Temo pillarle en un renuncio,
pero pensé que usté me la daría;
aunque... en fin, la verdad, no me pronuncio.

Y el teniente, con cara de alegría:
—Aquí cada uno viene con la suya.
Así el que rompe paga. ¿No sabía?

Y yo otra vez, dolido por la pulla:
—Yo lo que traigo es una vieja bala
de Cuba; de mi abuelo. —¡Ya! ¡Aleluya!

—dijo el teniente—. Y al tirar la bala,
¿qué harás después, recluta?. —Yo pensé
atarle un hilo, y con la martingala,

después de disparar, ya verá usté,
tiro del hilo; así la bala viene,
y vuelvo a dispararla. —Je, je, je...

—se rió el teniente—. ¡Qué gracioso el nene!
¿Y si se rompe el hilo, qué le queda?
Ni bala ni cordel, si es que no tiene..."

—Y es que, además —habló el Brigada Ojeda—,
esa bala es mu gorda pa'l fusil...
—Pues si la lima, irá como la seda—

se atrevió a intervenir el cabo Gil.
Y el teniente le dijo que era idiota,
y que no oyó jamás na tan pueril.

Me dijeron: —Vigila aquella cota.
Y allí que estaba yo, tan calentito,
cuando viene el sargento, hecho una sota:

—Recluta, atiéndeme, o te decapito:
Te vas ahora para el enemigo
a pedir el avión. ¡Y rapidito!

Y no crean que yo iba de mendigo,
pues al llevarnos bien con los de enfrente,
sin contrato firmado ni testigo,

el avión era de uso intermitente.
Ellos, bombardeaban en los nones,
y nosotros la fecha precedente.

El caso es que me fui —¡vaya misiones!—
a pedir el avión, y me dijeron
que estaban arreglando los pistones.

y que no había avión. No me lo dieron,
y yo me fui a decírselo al sargento,
y el sargento estalló: —Ya no cumplieron...

Después, para expresarme su contento,
me hizo vestirme de lagarterana
y me dijo: —Vete a su campamento,

y apáñate pa' que antes de mañana
tengas aquí los planos del fortín.
Y otra vez que me fui a su barbacana.

—Soy Maripili, y vengo al polvorín
—dije, disimulando mi hombradía.
Y dijo el enemigo: —Chiquitín,

llevas tú poco tiempo siendo espía.
—Desde las once —dije descubierto.
—Si es que se ve. Te falta picardía.

Total, que me volví, aún boquiabierto,
y me encuentro el cuartel desmantelao,
en medio de un enorme desconcierto.

Y pregunto al furriel que qué ha pasao,
y me dice que na, los inspectores,
que al no tener licencia, han clausurao

la guerra. Y que hasta luego, y que, señores,
que cojan bacalao y perejil,
y cada uno a su casa y sus labores.

(Y así hice yo la guerra sin fusil.)

miércoles, 13 de junio de 2012

Sombras


[Ciudad - Acuarela autografiada de José Luis Reneo. 1987]


Todo cuerpo proyecta entre la sombra
su silueta imprecisa desplegada,
ese hueco que escruta la mirada
y que tanto define y tanto nombra.
Un eco de la luz que se diluye
con la misma quietud con la que huye.

Todo cuerpo proyecta una quimera.
Pues al mudar, al son de la deriva
del sol que lo da forma, se genera
otra imagen, mendaz y sucesiva.
Aunque esa imagen, múltiple, retiene
el preciso fulgor que la sostiene.

domingo, 10 de junio de 2012

No aprendemos


[Reloj astronómico de la catedral de Estrasburgo. Imagen tomada de pasalavida.org]


            Disfruto Morir en Agosto, novela de Javier Martín, publicada por Editorial Candaya en 2004. En la página 154, leo: Vivimos tiempos de falso esplendor, estamos convencidos de que esta civilización, construida sobre el consumo, perdurará más de lo que lo hicieron otras. ¿Cómo podría ser de otro modo? nos preguntamos a la vista de nuestras obras, tan laboriosas, tan bien calculadas. ¡Qué puede amenazar nuestra forma de vida! exclaman los gobernantes desde sus tribunas. ¿Cómo imaginar que podamos llegar a perder lo que con tanto esfuerzo hemos conseguido? Nos decimos cada uno de nosotros, mientras contamos los años invertidos y los que nos quedan, en un reiterado ejercicio de aritmética que acabamos confundiendo con la materia prima de la vida, el tiempo.
         Ante estas líneas admiro su lucidez. Contra todo pronóstico, vemos cómo va derrumbándose un mundo que parecía tan perfecto hace apenas unos pocos años. Y a pesar de ello, cómo seguimos tropezando en la misma o similares piedras, sin dar verdadera importancia a lo que realmente la tiene.
            No aprendemos.

sábado, 9 de junio de 2012

Cultivar la amistad


[Desayuno de remeros - Renoir]


Cultivar la amistad y la alegría
con encuentros, con vinos y con risa.
Aunque no llegue al cuerpo la camisa
y la noche se muestre oscura y fría.

Cultivar la amistad y cada día
salir al mundo sin temor ni prisa.
Hacer de la amistad nuestra divisa;
de la esperanza, nuestra voz y guía.

Cultivar la amistad a todas horas.
Como el amor, alzarla a manos llenas.
Como la sed, que mueva a manantiales.

Y que prenda su luz nuestras auroras.
Que nos corra, gozosa, por las venas.
Que nos vuelva mejores. E inmortales.

lunes, 4 de junio de 2012

Otra vez


[Reloj floral. A Coruña © C. Elvira]


Otra vez el silencio mordiéndome la mano;
otra vez, a deshoras, estos ojos vacíos.
Otra vez los relojes, inexorablemente,
haciendo su trabajo, mientras pasa la vida.

viernes, 1 de junio de 2012

Se desbordaba el mar


[Mar  © C. Elvira]


Se desbordaba el mar, y tú venías
desde los cuatro puntos cardinales.

Yo te aguardaba. Tú te diluías
en el mar de mi sangre.

También yo fondeaba en tus orillas,
de agua dulce y suaves arenales.

Y los dos conformábamos el centro
de un mismo aprendizaje.

(Greda y agua tomaron un día nombre.)

Un pájaro de luz sobrevolaba
por nuestros corazones.

Se desbordaba el mar.
 (Aún se desborda.)