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jueves, 29 de noviembre de 2012

Mientras el tiempo gira y nos traspasa

 [El hombre que espera © Manuel Martín Morgado]
(Témpora sobre papel - 30 x 22 cms. - Año 2012)



No es fácil asumir que en el sillón
que has ocupado siempre, ya no hay nadie;
que la mesa, sin ti, no está completa;
y que si no estás tú la fiesta es duelo.
No es fácil asumir que te has marchado
y que tu ausencia vaga por la casa,
entre tus libros y fotografías
desde las que te muestras cotidiano.
No es fácil aceptar que el tiempo es otro
y que guarda en sus venas más ceniza;
que habitas, sin edad, en la memoria
de cuantos te lloramos y queremos.
No es fácil asumir que este poema
que escribo para ti estará incompleto,
pues no puedes leerlo ni escucharlo
cuando, apenas rumor, te lo recito.
Y, sin embargo, estás a nuestro lado,
sentimos tu presencia, te deslizas
en la conversación como esas veces
en las que intervenías oportuno
con algún ingenioso chascarrillo.  
Y te sentimos vivo, y tan cercano,
que el dolor se adormece y nos alcanza
esa serenidad que desprendías
en cada decisión y cada gesto.
Y aun así, padre, cuesta el asumirnos
huérfanos de tu amor y a la deriva
por este mundo oscuro, sin palabras
que provengan de ti, sin tus consejos.
En la ausencia, no obstante, te vivimos
mientras el tiempo gira y nos traspasa.

sábado, 24 de noviembre de 2012

En la memoria



 
 [Entre nieblas © Jesús García Martín]



La memoria restaura lo perdido,
lo acerca, lo adormece
para que, en la ilusión, lo percibamos
con profunda y precisa cercanía.
Y sin embargo, la memoria, a veces
—es parte de su esencia—
nos envuelve de niebla la mirada
para así confundir las dimensiones.
Lo que ayer fue, no vuelve, pero habita
en la patria frutal del corazón.
Allí nos alimenta, allí perdura,
mientras vamos camino del futuro.

La memoria restaura lo perdido.
Y alivia la ceniza.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Otro poema de amor





A la luz de tus ojos contemplé mil ciudades
que, por estar contigo, surgieron diferentes:
paisajes increíbles o rincones oscuros
que volviste asombrosos con tu sola presencia.
De tu mano he cruzado el yermo de mis días
hasta alcanzar el fértil territorio del alba
en donde tú amaneces dispuesta frente al mundo;
por donde tú me guías con paciencia y ternura.
Contigo he navegado el mar del calendario
desde un tiempo anterior al tiempo que nos lleva;
desde que mi cuaderno de bitácora, en blanco,
aguardaba el milagro de tu caligrafía.
A tu lado respiro el aire que respiras
y comparto contigo la tristeza del aire
cuando viene cargado de sombras que la vida
tantas veces dispone, porque no todo es fácil. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Luto





Hacia las alamedas de tu infancia,
padre, te has ido.
El sol es más oscuro.
La soledad redonda.

sábado, 3 de noviembre de 2012

4 haikús de otoño



[Rio en otoño -  ©  A.C.G.]

Dorado otoño:
aroma de membrillo,
tenaz nostalgia.



Con cuánto afán
la lluvia se desdobla
en niebla y río.



Entre la niebla,
difusos, los fantasmas
toman la calle.



Repiquetea
en el tambor del charco
la lluvia nueva.