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miércoles, 2 de enero de 2013

Escribo "viaje"



[Imagen tomada de la página "sobreleyendas.com"]

Escribo “viaje”, y ya me pongo en marcha.
Teclean mis dedos y el paisaje surge.
Intuyo mi destino y se desborda
el mar por mi mirada en altas olas.
Comienzo a navegar por las palabras
y en cada signo aguanto el vendaval
que mi mano provoca. Continúo
haciéndome al azul. Pienso en la muerte.
Hay estelas de espuma que un instante
llegan a descubrir mi paradero.
Sin embargo, se pierden en sí mismas:
y yo sigo buscándome.
Escribo “viaje”, y vuelvo. No consigo
hallarme en el fragor de las tormentas.

2 comentarios:

  1. Una de las cosas, Antonio, que más repito en mis talleres literarios es la importancia que tienen los versos de cierre. Tu texto de hoy ilustra de forma sobresaliente cómo el poema llega a puerto cuando su final es el preciso; dos versos certeros donde nada sobra. Enhorabuena. Siempre es un placer estar cerca de tu poesía.

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    1. No puedo estar más de acuerdo contigo en la importancia de los finales en el poema; algo que, soy consciente, no siempre logro. En este caso, es cierto que los dos versos últimos, con ese retorno al comienzo, cierran, digamos, el círculo con el meollo del poema. Gracia, una vez más, por tus generosas lecturas.

      Un abrazo.

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