Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

lunes, 7 de enero de 2013

Polentinos (tríptico) *

[Montaña y niebla ©  A.C.G.]



                         I




Tras el trigal extenso de Castilla,
sinuosa, la ruta se desplaza
por altos robledales
hacia las tierras altas.

Y es más intenso el verde, y se perciben
aromas de romero y de retama,
y fugaces colmenas
que dejamos atrás con nuestra marcha.

En los picos más altos,
se vieron osos cuando las nevadas
del invierno. La luz

aquí es más luz, y el aire tiene
la fresca
transparencia de la infancia.


                             II



Quizá fuese ese Dios en que no creo
quien alzase el perfil de estas montañas,
quien pusiese robledos y pinares,
hayedos y barrancas

en estas tierras que, desde el silencio,
muestran su majestad extraordinaria;
acaso sólo la Naturaleza,
o un capricho del tiempo, sin que nada

ni nadie interviniese, sólo
la fuerza de las fuerzas más arcanas:
minerales, telúricos espasmos...

hasta llegar la calma.
Y este paisaje, digno de lo eterno,
detenido en la luz inmaculada.


                      III



La intensa melodía del silencio,
el inmenso perfil de la montaña,
la estela de las aguas
que bajan a los valles; los vencejos,

ruiseñores, cigüeñas, golondrinas;
o las rapaces: majestuosas águilas,
recortando en su vuelo
la transparencia azul de la mañana.

Aquí, donde en la noche las estrellas
aún muestran su fulgor; y las cigarras
sierran las horas incansablemente;

aquí, quiero volver: donde la gente
se para a conversar, y pueden verse
aún abiertas las puertas de las casas.


(*)  En 2001, junto a mi familia, pasé unos días de vacaciones en la montaña palentina, concretamente, en Polentinos, aldea a unos kilómetros de Cervera de Pisuerga, y en donde termina una sinuosa carretera que la comunica con la C-627 que une Cervera y Potes. Allí, en medio del campo, disfruté de la inigualable sinfonía del silencio y los sonidos de la naturaleza. Desde allí, pudimos hacer excursiones y admirar gran parte de ese extraordinario patrimonio que es el románico palentino. De aquella época, es este tríptico.

6 comentarios:

  1. Querido Antonio, apunto la ruta en la agenda de viajes pendientes. Compartir el patrimonio austero del románico y la belleza de cualquier espacio natural de Castilla es una propuesta a la que no se puede decir "no".
    Los poemas encomiables, como siempre, destilan calma y ese estado de ánimo de quien sabe transmitir una sensibilidad en guardia.
    Mi más cordial enhorabuena y un abrazo desde un Rivas con niebla, cariacontecido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. José Luis, puedo asegurarte que la ruta es altamente recomendable y, podríamos decir, "muy agradecida". En cuanto al "tríptico", sí es cierto que estaba dictado por esa paz campestre que tantas veces podemos echar de menos los que vivimos en urbes más bulliciosas.

      Seguimos charlando.

      Un abrazo desde una Talavera, hoy también neblinosa y tristona.

      Eliminar
  2. Antonio, aunque no nos conocemos personalmente, te invito a hurgar más en estas tierras. Te seguirán encantando.
    "Orígenes"
    Y en facebook, las imágenes:
    "Orígenes en facebook"
    Pero lo más importante que quería decirte: Lo has descrito maravillosamente.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Froilán, por tu visita e invitación a indagar más en tierras castellanas y, concretamente, en la montaña palentina. Tu enlace es, de verdad, muy interesante. Bienvenido a ésta, tu casa.

      Un saludo.

      Eliminar
  3. Precioso poema-exaltación a la montaña palentina..., gracias Antonio!!!
    Froi, un gran abrazo para tí y Antonio, me encantó TQM,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, rosscanaria, por tu amable comentario. Bienvenida a este rincón de verbos y penumbras.

      Un saludo.

      Eliminar