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martes, 19 de febrero de 2013

Aventureros



 [Imagen cogida de El blog de Panchun, que, a su vez, lo ha tomado de directoalpadar.com]

hasta alcanzar el corazón oculto
de la Isla del Chamelo.

Tengo apenas diez años; tú, dos más,
y nadie sabe que esta tarde somos
un par de aventureros que se asustan
con cuanto late tras de la hojarasca.

El sol incendia el curso de las aguas
y acaricia su piel bajo los puentes,
al tiempo que nosotros exploramos
con un solo objetivo: dar cuanto antes
con la dulce raíz del paloduz.

(Mientras, la primavera,
comenzaba también a despertar.)



(*) Enlace a otra versión del poema, definitiva. 

4 comentarios:

  1. ¿No se llamó este poema antes «La isla del tesoro»? Recuerdo bien la mención del compañero (compañera) de aventuras y, sobre todo, la preciada raíz, además de la isla del C(h)amelo... ¡Eso sí que eran aventuras!

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    1. Pues tienes toda la razón, Alfredo. El poema, con el título La isla del tesoro, lo subí hace ya la friolera de tres años; concretamente, el 6 de febrero de 2010. No lo recordaba. Además, el lapsus viene porque la versión que he subido la encontré en una carpeta de "poemas en construcción"; de ahí que el poema, formalmente, no coincida y, además, sus finales sean distintos por completo. Leyendo ambos, creo que me quedo con la versión más antigua. Gracias por el aviso.

      Abrazos

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  2. Un precioso poema que nos traslada a unas cuantas décadas atrás.
    ¡que tiempos aquellos.
    Un saludo

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    1. Gracias, Carmen; aunque, como le digo a Alfredo, me quedo con la otra versión que subí (y no recordaba) hace ya tres años.
      Y sí, !qué tiempos aquéllos! Sería porque, entre otras cosas, vivíamos la inconsciencia de aquella edad, ¿no?

      Un saludo.

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